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¿De dónde ha salido esta chica?

Una soprano principiante formada en Madrid causa sensación entre los aficionados a la ópera

La historia de María José Moreno, de 30 años, suena a cuento de hadas. Protagonista del segundo reparto de La hija del regimiento, ópera de Donizetti que se representa en Madrid durante estos días, su presentación dejó totalmente boquiabierto a un público que no acababa de dar crédito a la línea de musicalidad, la seguridad y el timbre envolvente que demostraba la cantante."¿De dónde ha salido esta chica?", "Pero, ¿has visto cómo canta la soprano?", se preguntaban entre exclamaciones ya en el descanso tras aplaudir sin fin su aria. Los agentes artísticos, los programadores de teatro, los observadores estaban alborotados. "Tiene que hacer Norma, La Sonámbula, La Traviata", se decía en unos corrillos más animados que nunca. La opinión unánime es que se estaba asistiendo al nacimiento de una estrella. La première de los jóvenes tuvo así una temperatura al rojo vivo: una principiante aclamada como una diva. Muy pocos hablaban de la escenografía de Botero.

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Sentido común

Lo primero que sorprende al conocer a María José Moreno es su sentido común. "Hay voces que han empezado muy bien y luego se han estropeado", dice la soprano. "Hay que seleccionar con mucho cuidado el repertorio. Vivo de esto y no quiero cantar sólo tres años. No me puede cegar el éxito, he de adaptarme al estado de mi voz. Los papeles que más me gustan, como el de Butterfly, no son para mi tesitura. De La Traviata no quiero ni oír hablar por ahora".

María José Moreno nació en Castillejar (Granada), pero vive desde pequeña en Madrid. Sus estudios los ha realizado íntegramente en la Escuela de Canto de la calle de San Bernardo con maestros como Ramón Regidor y el pianista José Luis Montolío. Es un producto típico de la cantera.

"Mi vocación musical surgió mientras estudiaba francés en París. Era una adolescente que estaba en las nubes, pero empecé a ir a conciertos en iglesias y otros lugares gratuitos y me apunté a un coro aficionado. Fíjese cuál sería mi despiste que me puse en la cuerda de contralto, pues me parecían muy difíciles los agudos", afirma divertida. En su regreso a Madrid se inscribió inmediatamente en la Escuela de Canto. "No sabía ni lo que era vocalizar. Trabajaba ocho horas como una mezcla de traductora, operadora de ordenadores y secretaria. Así que hace tres años lo dejé todo por el canto, pensando que entre pasar la vida entregada a la voz o a un computador no había color".

María José -La Pepi, según sus compañeros- escuchó su primera ópera hace tres años. "Fue Lucia de Lamermoor, con Mariella Devia, aquí en La Zarzuela".En 1997 ganó el segundo premio del concurso de canto Viñas (el primero quedó desierto). "No me gustan los concursos, pero tienes que darte a conocer", explica. Con este bagaje llegó a La hija del regimiento. "Hasta que aprendí lo que tenía que hacer estuve nerviosa. No estaba acostumbrada a que me corrigiesen tanto. He aprendido un montón".

En los próximos meses actuará en La Coruña, Santander, Las Palmas y la Opera de Viena. La adolescente que estaba en las nubes vive en los umbrales de la gloria, absorbiendo el perfume de los primeros bravos. "Saludo muy mal, ¿verdad?', pregunta. Que todos los problemas sean como éste.

La hija del regimiento. Teatro de la Zarzuela (Jovellanos, 4; metro Banco de España). Mañana, último día.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 6 de mayo de 1997