Espacios para nada
Es Madrid pródigo en su amplitud de ofertas para satisfacer las más heterogéneas tendencias. Y quizá por ello tengo conciencia al al escribir esta carta, de ser un tanto exigente por echar en falta un tipo de dotaciones que estimo precisas en esta ciudad, o, más bien, que, aun disponiendo de ellas, no las utiliza -que yo sepa- para el fin que paso a exponer.Son lo que yo daría en llamar "espacios para nada", o matizando más, espacios para nada prefijado.
Mi impresión es que existe la necesidad de que se faciliten lugares no estructurados para un diferente bullir madrileño. Sitios -no guetos- para albergar a la nueva bohemia, que -digo yo- debe ver cómo sus talentos están a punto de ser arrollados por esa pelota que forman la seudocultura, la seducción del "consumo bulímico" y el ocio con falsilla.
Espacios para nada -sólo desde la nada se posibilita, creativamente, todo- en los que se presuponga que las personas que acudan a ellos saben y deberán hacerse cargo individualmente de sí mismas, y que permitan a la sociedad civil madrileña recuperar entramado y vigor, que es, a fin de cuentas, la mejor manera de no estar a merced de cualquier viento abyecto que quiera soplar.-


























































