Los informes de El Mallorquín

El juicio contra los 'rapados' acusados del crimen de Costa Polvoranca entra en su ecuador

El juicio que se celebra en la Audiencia de Madrid contra los presuntos rapados acusados de la muerte de Ricardo Rodríguez -el joven de Alcorcón abatido de una cuchillada en el corazón en mayo de 1995 en el polígono de copas Costa Polvoranca- se acerca a su ecuador. Tras seis sesiones de juicio, la posibilidad de que el principal acusado (José Cristóbal Castejón, El Mallorquín) pase una larga temporada en la cárcel se presenta alto probable, a juzgar por los numerosos testimonios que le inculpan de la mortal cuchillada.Las siete personas que se sientan en el banquillo desde el 1 de abril (el juicio se suspendió el pasado lunes, se reanudó el viernes 11 y proseguirá esta semana) se han declarado inocentes. Aún quedan por declarar una docena de testigos, los forenses y los policías del Grupo XIII de Tribus Urbanas que investigaron los hechos y en cuyos informes, El Mallorquín figura como integrante "de la tribu urbana conocida como Skin Heads, de ideología nacionalsocialista (nazi) y del movimiento político ilegal Bases Autónomas, sección Cubos, neonazis". En el fichero policial se le define como alguien "violento y pendenciero", y Figuran seis detenciones: dos por robo de coches, dos por riña tumultuaria y lesiones y otras por allanamiento de morada y agredir a un negro. El día del crimen de Ricardo, El Mallorquín portaba insignias neonazis en un polo donde destacaba la frase bad boys (chicos malos).

Junto a él, se sientan en el banquillo otros dos jóvenes -Antonio B., menor de edad, y Félix Chaves- que acompañaron a El Mallorquín en algunas tropelías. La madre de Antonio B. aseguró a El PMS que su hijo "jamás" ha tenido relación alguna con skins. Los forenses que practicaron la autopsia al cadáver expondrán esta semana sus informes. Son escalofriantes: revelan que, además del navajazo que le rajó el corazón, el cadáver de Ricardo presenta una veintena de golpes. Tres, según todos los indicios, propinados con una pistola.

Entre los acusados está también Alberto Villar, El Chema, a quien se le vincula en fuentes policiales y jurídicas con el tráfico de drogas de diseño. Varios testigos han asegurado al tribunal que El Cherna exhibió y esgrimió una pistola durante la tumultuosa riña.

La agresión se produjo frente a las puertas del bar Donqui, adyacente a otro llamado La Puta Calle, frecuentado por punkis. Ricardo y sus amigos frecuentaban este último local. Con anterioridad al crimen, jóvenes de uno y otro local se habían enzarzado. El Mallorquín y sus amigos acudieron aquella noche al local invitados por David García, el portero, que se sienta en el banquillo bajo la acusación de haber participado en la brutal agresión que sufrió Ricardo antes de recibir la irreversible cuchillada. Un amigo de Ricardo que llegó al lugar cuando la víctima estaba tendida en el suelo y rodeada de personas, describió ante el tribunal una escena dantesca. Aseguró que vio a El Mallorquín bailar en torno al cuerpo de su amigo, que ya no se movía, al tiempo que daba eufóricos gritos de: "Arriba España" y "he matado a dos guarros".

Esta semana declarará un testigo que, según fuentes jurídicas, "tiene la clave" de la irracional y salvaje agresión que sufrió Ricardo. Este testigo, enemigo de Ricardo desde la infancia, aseguran estos medios, fue quien avisó a El Mallorquín, de quien se había hecho amigo en los últimos meses, de la presencia de punkis en el bar la Puta Calle. Los abogados están deseando interrogarle.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 12 de abril de 1997.

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