Zabala tenía tres órdenes judiciales de busca y captura por terrorismo

El presunto etarra Josu Zabala, cuyo cadáver fue encontrado el pasado jueves con un disparo en el pecho en el acantilado de Deba (Guipúzcoa), tenía pendientes tres órdenes de busca y captura dictadas por otros tantos jueces de la Audiencia Nacional, quienes le acusaban de varios delitos de terrorismo. Los últimos datos de la investigación avalan la hipótesis del suicidio, al confirmar que Zabala murió en el lugar donde fue hallado su cuerpo.

Josu Zabala tenía tres procedimientos abiertos en la Audiencia Nacional, según informaron a fuentes jurídicas.El 21 de febrero de 1995, el juez Carlos Dívar le procesó por un delito de terrorismo, en relación con el atentado cometido en 1993 contra el Gobierno Militar de Pamplona. El 14 de julio del mismo año, el juez Ismael Moreno le procesó por la colocación, el 26 de enero de 1994, de artefactos explosivos en cuatro sucursales bancarias de Pamplona, que causaron daños materiales por valor de 70 millones.

Finalmente, el pasado 27 de mayo, el juez Baltasar Garzón decretó la apertura de juicio oral e ingreso en prisión de Zabala por los delitos de pertenencia a banda armada, depósito de armas de guerra y tenencia ilícita de armas. En esta causa, el juez le imputaba su pertenencia al comando Nafárroa de ETA, que fue desarticulado por la Guardia Civil en diciembre de 1994, fecha desde la cual se encontraba en paradero desconocido.

El ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, aseguró ayer en Valencia que no hay ninguna relación entre la muerte del presunto etarra y la desarticulación del comando Nafarroa. "Otra cosa es que haya sectores de ETA que lo hayan interpretado de esta manera, pero no consta ninguna conexión", dijo el ministro, quien insistió en que la única hipótesis [de la muerte] en que se trabaja es el suicidio".

Los últimos datos de la investigación judicial parecen avalar la teoría de que el presunto etarra se quitó la vida. Fuentes policiales indicaron ayer que las manchas de sangre halladas en el lugar donde se encontró el cadáver confirman que Zabala murió allí y no fue trasladado tras su muerte. Los restos de pólvora en una de sus manos prueban, además, que disparó antes de morir, aunque no se han hallado sus huellas dactilares en la pistola que había junto a su cuerpo.

Por otro lado, un vagón de tren fue incendiado el lunes por la noche en la estación del barrio de Loyola, en San Sebastián, mientras que un ertzaina hizo disparos intimidatorios al aire tras ser atacada una furgoneta de la Policía vasca por 25 encapuchados en el casco viejo de la ciudad durante los incidentes desencadenados a raíz de la muerte de Zabala. Dos personas fueron detenidas en Bilbao y una tercera en Portugalete acusadas de participar en altercados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0001, 01 de abril de 1997.

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