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Indultos de Semana Santa

Cinco presos, excarcelados por la intercesión de cofradías religiosas

Cinco presos recobran la libertad gracias a la Semana Santa y a la intercesión de algunas de las cofradías religiosas con más raigambre, que recurren al Gobierno para lograr su indulto. Una nueva cofradía -la de las Siete Palabras, del colegio de los Escolapios de Logroño- se ha unido este año a la tradición, lo que permitirá hoy la excarcelación de J. C. S. M., condenado a cuatro años y dos meses de reclusión por un delito de narcotráfico.Pero donde está más arraigada esta costumbre es, sin duda, en Málaga, ciudad a la que acudió ayer el ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, quien aprovechó para recordar que Cosme Delclaux y José Antonio Ortega Lara siguen cautivos en manos de ETA. Mayor y varios altos cargos de su departamento asistieron a la liberación del preso que todos los Miércoles Santos sale a la calle en virtud de una pragmática que Carlos III otorgó en el siglo XVIII a la cofradía de Jesús el Rico.

Pedro Jiménez Rubí, madrileño, de 28 años, condenado a cuatro años y dos meses de privación de libertad por un delito de robo, ha sido este año el preso elegido entre la terna que anualmente propone la cárcel malagueña de Alhaurín de la Torre a la cofradía de Jesús eI Rico, informa Leonor García.

Pedro Jiménez, su novia y dos amigos entraron en 1989 en un piso de Torremolinos, del que se llevaron un televisor y unas chaquetas de cuero. Los demás eran menores y fueron exculpados, pero él dio con sus huesos en una celda el 20 de enero de 1997. No imaginaba entonces que 65 días después estaría libre, recorriendo las calles malagueñas. "Aquello fue una chiquillada, desde entonces no he vuelto a tener ni una multa de tráfico", relataba tras conocer la decisión del Gobierno.

"Estoy muy contento; creo que no era lógico que viniera a pagar ahora un delito que cometí hace mucho tiempo", dijo ayer Jiménez, sin esconder su emoción. Ocultó, en cambio, su rostro. Metido a empresario de la confección, sostuvo que ir a cara descubierta no favorecería su negocio porque "alguien podría no tomarlo bien".

El privilegio de liberar a un reo en Málaga data de 1759. Cuenta la leyenda que una epidemia de peste diezmó aquel año la población y no había suficientes hombres para sacar la imagen en procesión. Los presos encontraron la solución: escaparse y arrimar el hombro. Después, todos volvieron al presidio. En reconocimiento por aquel gesto, Carlos III concedió a la cofradía la gracia de liberar a un recluso cada Semana Santa. Un privilegio que el rey Juan Carlos I renovó después con una pragmática real.

Hoy, Jueves Santo, la cofradía de Nuestra Señora de la Piedad y del Santo Sepulcro, tina de las más antiguas de Zaragoza, recorrerá también las calles de la ciudad con un penitente muy especial. Se llama Miguel Ángel Giménez Giménez, al que Juan Bautista Monserrat, justicia de Aragón (Defensor del Pueblo regional), irá a recoger a la prisión del Torrero, donde cumplía una condena de tres años por tráfico de drogas. El indultado Giménez, de etnia gitana, de 51 años, que ha prometido trabajar para mantener a sus ocho hijos y a los dos nietos que tiene a su cargo, vestirá el hábito blanco y saldrá acompañando al popular Cristo de los Gitanos, informa Concha Monserrat.

Según fuentes de la oficina del Justicia de Aragón, "las circunstancias en que el penado cometió el delito, su reiterado arrepentimiento, la situación de su familia y el carecer de antecedentes penales" han sido circunstancias que se han tenido en cuenta para el indulto.

También el Consejo de Ministros hizo posible el pasado viernes otro indulto para un preso de Teruel, como ya ocurrió en los dos últimos años. En este caso, la cofradía turolense de Jesús Atado a la Columna liberó ayer a J. G. M., un valenciano de Aldaya condenado a seis años por robo.

La cofradía del Perdón de la ciudad alicantina de Elche excarceló el pasado martes a un recluso, cuyo indulto solicitarán al Consejo de Ministros, que se halla clasificado en tercer grado penitenciario y, por tanto, a punto de obtener la libertad condicional.

La cofradía de la Merced de Santander no pudo ayer, por tercer año consecutivo, cumplir con su tradición de liberar a un preso, debido al retraso en la concesión del indulto solicitado al Gobierno.

En los últimos años, sólo dos mujeres han sido indultadas en cumplimiento de esta tradición de Semana Santa, según fuentes penitenciarias.

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