Vázquez pone orden entre los socialistas gallegos para lanzar la campaña contra Fraga

Santiago de Compostela - 23 feb 1997 - 23:00 UTC

Felipe González clausurará el próximo domingo en La Coruña el congreso regional de los socialistas gallegos, que servirá como preludio a la larga precampaña de las elecciones autonómicas del próximo octubre. El secretario general del PSOE gallego y alcalde de La Coruña, Francisco Vázquez, y el candidato a la presidencia de la Xunta, Abel Caballero, formarán un núcleo directivo en el que estarán integrados los princicipales sectores de la organización, incluidos antiguos adversarios internos.Sólo el alcalde de Santiago de Compostela, Xerardo Estévez, con escaso peso orgánico, sé ha atrevido a enarbolar la bandera de la disidencia en vísperas del enfrentamiento electoral con Manuel Fraga (PP), el actual presidente de la Xunta.

El congreso del PSOE gallego se ha concebido como un acto de clara proyección electoral. Se trata de presentar ante la sociedad un partido reconciliado y unido en torno a su candidato, el ex ministro de Transportes Abel Caballero, acogido hace unos meses con escaso entusiasmo por el extinto sector renovador.

Vázquez y Caballero pretenden también ofrecer la imagen de una organización autónoma, ya que será la primera vez que el PSdG reúna a su asamblea sin esperar a que se resuelva antes el congreso federal del PSOE, aún sin fecha fija pero que podría celebrarse en junio.

Esfuerzos de conciliación

El esfuerzo de Vázquez por restablecer la cohesión de un partido que salió carbonizado de las elecciones autonómicas de 1989 y se desangró durante meses en una tumultuosa refriega entre renovadores y guerristas se verá culminado este fin de semana. Vázquez ya había tendido la mano a antiguos adversarios como el portavoz socialista en el Parlamento gallego, Miguel Cortizo, ahora vicesecretario general, y la pasada semana dio nuevas muestras de generosidad al ofrecer un puesto en la dirección al irreductible Carlos Principe, ex alcalde de Vigo. Ahora se verá lo que dura esa reconciliación, pero el gesto en sí tiene ya bastante de milagroso: todavía la pasada primavera partidarios de Príncipe y de Caballero se liaron a bofetadas en Vigo.Sólo queda una voz disonante y Vázquez la ha atacado con fiereza. Es el alcalde de Santiago, Xerardo Estévez, enfrentado a su colega coruñés.más por la rivalidad entre ambas ciudades que por cuestiones estrictamente de partido. La agrupación compostelana ha presentado enmiendas a la ponencia oficial que han irritado a Vázquez, particularmente por su pretensión de impedir que un alcalde pueda ocupar la secretaría general con el argumento de que está excesivamente condicionado por los intereses de su municipio. Vázquez ha llegado a acusar a Estévez de adoptar posturas "contradictorias con la propia militancia en la organización".

Pero las protestas de Estévez van camino de quedarse en mera anécdota. A pesar de la proyección pública de su cargo, el alcalde compostelano llevaba años desentendiéndose del partido y carece de respaldo entre la militancia. Tampoco sientan nada bien sus habituales elogios a Fraga en agradecimiento a las generosas inversiones de la Xunta en la capital de la comunidad autónoma, que Estévez está obsesionado por convertir en un modelo de desarrollo urbanístico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0023, 23 de febrero de 1997.

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