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Un novato lucha por un 'oscar'

Juan Carlos Fresnadillo asume con tranquilidad que Hollywood haya seleccionado su corto 'Esposados'

, Juan Carlos Fresnadillo será el único español en la próxima edición de los oscars de Hollywood. Tal como lo cuenta este tinerfeño de 28 años, estar en la lista de candidatos a la estatuilla parece fácil. "Me enteré de que mi cortometraje cumplía las bases, al haber ganado un certamen internacional, el de Gijón; metí la lata en un sobre y la envié a Los Ángeles", explicó ayer. Esposados cuenta en 24 minutos las desventuras de un marido gafe, interpretado por el actor. Pedro Mari Sánchez, que pretende asesinar a su esposa, Anabel Alonso, y cuyos instintos criminales se acentúan cuando a la mujer le toca el gordo de Navidad.La ópera prima de Fresnadillo es el primer cortometraje español que consigue ser candidato a los oscars, en un año en que la Academia de Artes y Ciencias del Cine de Estados Unidos no ha seleccionado ninguna otra cinta nacional. La academia española presentó, sin éxito, Bwana, de Imanol Uribe, al apartado de mejor película en habla no inglesa. Esposados competirá con otras cuatro cintas: la mexicana De tripas corazón, la danesa Ernst Lyset, la italiana WordIess y la estadounidense Diar diary, el primer trabajo de la productora Dreamworks, de Steven Spielberg. "Se ha abierto la veda, el corto español ya puede atreverse a cualquier cosa", espeta Juan Carlos con, desparpajo.

Este joven cineasta, que estudió sociología porque no le admitieron en la carrera de imagen por dos décimas, aún está reponiéndose de la sensación de incredulidad que sufrió cuando le dijeron por teléfono que había sido designado candidato. Llamó él mismo a Los Ángeles para preguntar. La sorpresa no era para menos, ya que Esposados es su primer trabajó. Realizó otro corto cuando terminó sus estudios de dirección en una escuela privada de cine de Madrid, pero era "un trabajo de fin de curso".

Esposados está rodado en blanco y negro en Tenerife y se estrenó en noviembre del año pasado en el último Festival de Cine de Alcalá de Henares (Madrid), donde arrasó. Jurado y público, que hasta entonces nunca habían coincidido, le otorgaron sendos premios al mejor cortometraje, y Canal + los secundó comprando los derechos de emisión para el programa Piezas. Luego ganó el Festival Internacional de Gijón y la Semana de Cine de Mula (Murcia), y estuvo seleccionado como candidato a los goyas, los premios del cine español.

"Confiaba en que les gustase a los americanos, porque tiene cierto aroma a cine negro de los años cuarenta y cincuenta, aunque en tono de comedia", afirma Fresnadillo, que se desplazará a Los Ángeles dos semanas antes de la ceremonia de entrega, el próximo 24 de marzo, para promocionar su Cinta. ¿Esperanzas de traerse la estatuilla a España? Prefiere no pensar en ello, pero en el fondo las tiene. El lema de este realizador es algo así como "si me paran los pies serán los demás, yo nunca me voy a cortar las alas". Ese talante fue el que le llevó a no amilanarse ante el presupuesto del corto -alrededor de 17 millones de pesetas-, muy por encima de lo que suele ser habitual en este tipo de películas de corta duración, que casi nunca recuperan el dinero y normalmente. sólo se exhiben en festivales especializados. '"Para conseguir la factura que quería necesitaba ese dinero", se justifica.

Sus inicios fueron lentos, pero seguros. Cuando terminó sus estudios, Juan Carlos montó con un amigo la productora Zodiac Films -"Ios nuevos realizadores tenemos muy complicado introducirnos en la industria", dice-. Luego se pasó dos años ahorrando hasta la última peseta que ganaba haciendo publicidad. Consiguió una subvención de ocho millones del Gobierno canario y otra de uno y medio del Ministerio de Cultura -que el miércoles le envió un telegrama felicitándole-, y convenció también a varias empresas privadas para que arrimasen el monedero. Asegura, que, cuando amaine la tormenta de llamadas telefónicas, volverá a sentarse con el guión de los dos largometrajes que está preparando: una comedia negra y un drama psicológico. "Se pueden contar buenas historias en poco tiempo; lo contrario sería como discriminar el cuento en función de la novela; pero no se puede vivir de hacer cortos, porque no hay salas que los programen", reconoce.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de febrero de 1997