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Clinton atribuye sus escándalos a la manipulación informativa de algunos 'grupos extremistas'

Bob Dole acusó directamente a los medios de comunicación de su derrota en las últimas elecciones a la presidencia de los Estados Unidos, pero Bill Clinton tiene una relación más que difícil con la prensa. La Casa Blanca cree que los medios de comunicación recogen de forma desproporcionada los escándalos relacionados con el presidente Clinton debido a que existe una conspiración para desprestigiarle, y que los medios "serios" se ven arrastrados al sensacionalismo a partir de la agitación provocada por las noticias escandalosas de publicaciones extremistas que saben que Ia fantasía puede convertirse en realidad".Mike McCurry, portavoz de Clinton, ha confirmado que existe un documento de 332 páginas, compuesto de recortes de prensa y de un memorándum, que la dirección del Partido Demócrata envió a una, selección de periodistas de confianza "para ayudarles a comprender que no deben dejarse utilizar por aquellos que están maquinando sus propias conspiraciones y sus propias teorías".

El camino

En el memorándum se afirma e existe una "corriente comunicativa de comercio conspirativo" basada en la siguiente "cadena de alimentación de los medios": pequeños periódicos y retas con un fuerte componente ecológico ponen en circulación rumores y escándalos que son recogidos y amplificados por otros medios hasta que llegan a las portadas de la prensa más respetable. El informe dice literalmente que se trata de "un modo de comunicación empleado por la extrema derecha para convertir sus historias marginales en temas susceptibles de cobertura por parte de los medios de masas".El asunto Whitewater, el suicidio del asesor de la Casa Blanca Vincent Foster, el caso de las relaciones de Clinton con Jennifer Flowers o Paula Jones y otros escándalos se originan, según el informe elaborado por un funcionario de la Casa Blanca, por artículos auspiciados por "cenros de pensamiento extremistas con grandes recursos económicos".

La información es recogida por "los medios conservadores de masas de Estados Unidos", según el mecanismo descrito en el meorándum, hasta que llama la atención de los comités de invesgación del Congreso, que se ponen en marcha y otorgan legitimidad suficiente a la noticia como para que se ocupen de ella el resto de los medios.

The Wall Street Journal, el diario que llamó la atención sobre la "teoría de la conspiración", ha señalado que, además de ser una "estupidez", la posición de la Casa Blanca "es parte de un propósito generalmente logrado de Clinton de provocar la crítica hacia aquellos miembros de la prensa que dan noticia de sus escándalos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de enero de 1997