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Quique: "Esta gesta debe servir para ganar confianza"

El vestuario que ocupó el Hércules en el Camp Nou fue una fiesta. Quique Hernández, el técnico del Hércules, fue muy elocuente cuando se le repasaron los datos con los que llegaba su equipo a Barcelona, nueve derrotas en sus nueve salidas en las que había sumado seis goles y había encajado 25: "Esta estadística era como para quedarnos en casa y preparar el partido contra el Valladolid [próximo rival del Hércules]. Pero hemos demostrado que, aunque respetando a todo el mundo, podemos puntuar en cualquier campo".El técnico del Hércules, confía ahora en que la gesta lograda ayer por su equipo sirva como trampolín de cara a lo que resta de campeonato: "Ganar en Barcelona debe suponer que vayamos adquiriendo la confianza que necesitábamos, sabiendo que aún queda mucha Liga".

Hernández admitió que para ganar en el Camp Nou tuvieron que cumplirse varios condicionantes que resultaron difíciles de poner en práctica en los primeros momentos del encuentro, cuando el Barcelona desarrolló su mejor fútbol y se colocó con dos goles de ventaja: "Necesitábamos mucha suerte, llegar con efectividad y que ellos tuvieran un mal día". El entrenador blanquiazul describió de forma somera las situaciones por las que pasó su equipo: "Con 2-0 era difícil que el Barca nos dejara escapar vivos. Nos hemos replegado para buscar la posesión del balón y capear el temporal. Pero el 2-2 ha sido un mazazo para ellos".

Festejo en Alicante

Tanto el técnico como sus jugadores supieron a través de diferentes medios informativos que la céntrica Plaza de los Luceros de Alicante se llenó con más de 1.500 personas para festejar la victoria. "Tenemos una afición increíble que no nos ha abandonado nunca ni siquiera cuando íbamos últimos. Tenemos una deuda con ella". El equipo alicantino se quedará en Cataluña para afrontar el partido de Copa que debe jugar contra el Lleida.

El Camp Nou saludó el ano nuevo tal y como lo despidió. La escena superó la ira del día del Celta: cientos de seguidores protestando contra el palco el pañuelo en la grada y unos 200 aficionados profirieron gritos contra la directiva. Los dos últimos minutos del encuentro sirvieron para mostrar el rechazo hacia el juego del equipo.

Bobby Robson, técnico del Barcelona, comentó tras el partido: "Todos estamos tristes, decepcionados... Hemos jugado los mejores 30 minutos de la temporada y después el juego ha cambiado". "¿Qué le parece la reacción del público?", se le preguntó. "Al final yo he entendido su enfado. Está en su derecho".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de enero de 1997