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España reforzará en enero su contingente militar en Bosnia con dos helicópteros

ENVIADO ESPECIAL España reforzará a finales de enero su contingente en Bosnia-Herzegovina con dos helicópteros Superpuma del Ejército de Tierra, con una dotación de 25 a 30 militares, entre tripulaciones y mecánicos. Desde el inicio de la intervención española, hace ahora cuatro años el Ejército venía reivindicando sin éxito el envío de helicópteros a la zona para no depender de que otro país quiera cedércelos.

"¿Se jugaría la vida un piloto francés para rescatar a un soldado español de la misma forma en que lo haría un compatriota?", se preguntaba ayer un mando español. El Ministerio de Defensa se ha resistido siempre al envío de helicópteros alegando su alto coste, pero ahora han confluido el deseo del Ejército español y la petición del francés. Francia es el único país que aporta aeronaves a la División Salamandra, en la que están encuadradas las tropas españolas, y pretende que los demás contribuyan también a unos medios que son de uso común. La petición se ha hecho más apremiante tras la reorganización del cuartel general de la división, en el que ha aumentado la presencia de militares españoles.Los helicópteros se desplegarán en el puerto croata de Ploce, salida de Bosnia al Adriático, donde Francia tiene ya unos 15 aparatos Puma, un modelo muy similar al que mandará España, lo que facilita su mantenimiento. El ministro de Defensa, Eduardo Serra, y su comitiva. utilizaron ayer dos Pumas franceses para desplazarse al aeropuerto de Mostar, base de la División Sala mandra, y al destacamento de Stolac, uno de los puntos más calientes de Bosnia.

La mejoría del tiempo permitió al ministro continuar por vía aérea la visita que inició por carretera a los destacamentos Trebinje y Bileka, en la zona serbia de Bosnia. A este último campamento llegó atravesando un lodazal de tierra y nieve para encontrarse con un edificio semiderruido que los militares españoles comparten con una escuela de enseñanza primaria.

En el aeropuerto de Mostar, donde le recibió el general francés Yves Lechatelier, fue informado de los principales problemas de la nueva misión en Bosnia: la existencia de 8.000 campos de minas -918 en la zona de española- y la oposición al regreso de los refugiados. Al amparo de la noche, los radicales croatas no sólo incendian las casas que se están reparando en Stolac para los musulmanes, sino que también expulsan por la fuerza a los pocos que quedan en el barrio oeste de Mostar.

La visita de Serra, recortada a sólo medio día, le sirvió para felicitar el Año Nuevo a parte de los 1.500 militares españoles desplegados en la ex Yugoslavia y también para escuchar algunas de sus quejas. Por ejemplo, las averías cada vez más frecuentes sus 135 blindados, que llevan en Bosnia desde 1992 y han recorrido más de 200.000 kilómetros, "Están muy zurrados", fue la conclusión coloquial de Serra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de diciembre de 1996

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