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Pujol elude hablar de la alianza con el Gobierno en su mensaje de Año Nuevo

El mensaje de Año Nuevo dirigido ayer a los ciudadanos de Cataluña por el presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, destaca que el objetivo que persigue su Gobierno es construir una sociedad "de forma asumible para los seis millones de catalanes que somos". Pujol afirma: "El Estado español está consolidado como país democrático, se está incorporando bien a Europa y de esta integración obtenemos beneficios muy importantes". Sin embargo, en el largo mensaje no hay ninguna alusión a su alianza con el Partido Popular (PP).

Pujol aprovechó su habitual mensaje de Año Nuevo para dibujar con caracteres muy positivos la situación política y económica de Cataluña. Aunque, como es también habitual en sus alocuciones televisivas, destacando de entrada que pese a los avances sigue habiendo "hechos negativos" para cuya superación es preciso seguir porfiando. Citó como tales el paro, la precariedad laboral, la existencia de muchas personas que viven en la marginalidad, de otras que sufren malos tratos y de sectores sociales y categorías de enfermos insuficientemente atendidos.El presidente rehuyó abordar las cuestiones de la actividad política o los proyectos de gobierno y adoptó un tono muy genérico, en el que introdujo los puntos de vista de la coalición nacionalista que forma el Gobierno catalán. También esquivó referirse a su incidencia concreta, en tanto que dirigente de CiU y presidente de la Generalitat, en la política general española.

El núcleo del mensaje fue la afirmación de que además de mejorar el bienestar del país, el objetivo que persigue el Gobierno de Convergència i Unió (CiU), que hizo extensivo a la totalidad de Cataluña, es conseguir que toda la población participe en la construcción de una identidad colectiva. La historia ha hecho, afirmó Pujol, que además de luchar por finalidades materiales "debamos defender y reforzar nuestra identidad como país, nuestra patria; que debamos defender nuestra lengua, recuperar nuestras instituciones, revitalizar nuestra conciencia colectiva y que debamos hacerlo de manera asumible para los seis millones de catalanes que hoy somos. Para todos ellos". Pujol sostuvo que en este empeño se registran progresos y que debe ser "un motivo de legítimo orgullo para los seis millones de catalanes" que Cataluña sea capaz de combinar identidad e internacionalización, afirmación propia y convivencia, libertad y cohesión". Esa es, agregó, "una aportación positiva, no precisamente pequeña, al capital moral de Europa", en tiempos en los que, por una parte, tanto se extiende la uniformización, el dominio abrumador de lenguas y culturas muy poderosas, de intereses económicos potentísimos que todo lo aplastan, y en los que por otra parte "hay reacciones casi tribales, particularismos radicalizados e incluso violentos".

El presidente catalán planteó algunos de los retos que, según dijo, debe afrontar la sociedad catalana en este fin de siglo: hacer de Barcelona la ciudad más dinámica del Mediterráneo; hacer que Cataluña sea un motor de Europa; situarla en un alto nivel tecnológico; combinar crecimiento económico y bienestar social; competitividad y sentido de humanidad; conseguir que tenga peso político en España y en Europa al tiempo que se refuerza el autogobierno catalán "hasta el nivel que corresponde a una nación como la nuestra".

Metas

Alcanzar estas metas sólo es posible si existe ambición colectiva, espíritu cívico, apertura de espíritu al mundo y al futuro, afirmó, pero también patriotismo. "No hay ningún pueblo en el mundo que haya hecho nada que merezca la pena sin sentimiento de patria", aseguró Pujol. Sostuvo también que "hay que evitar la amenazadora. decadencia demográfica" y "reforzar la convivencia y la cohesión internas" así como "la integración de todos nuestros valores en un todo armónico, desde la libertad".El punto de partida de Pujol es el convencimiento de que Cataluña y España han experimentado un gran cambio positivo en los últimos 20 años. Para ello, dijo, basta recordar "cómo estaban nuestros pueblos y ciudades, cómo eran las infraestructuras y los hospitales o incluso la imagen que Europa tenía de nosotros". "Os invito a contemplar el próximo año con confianza", afirmó. "Lo hago porque creo que será bueno, y no lo hago por obligación de oficio, sino porque lo creo. Creo de verdad que Cataluña y los catalanes estamos ahora en condiciones de crecer como economía, de mejorar como sociedad y de ganar peso como pueblo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de diciembre de 1996

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