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FÚTBOL DECIMOSÉPTIMA JORNADA DE LIGA

El Betis hace añicos al Sevilla

Alfonso, con un gol y un penalti, clave de la victoria verdiblanca

Se cumplió la lógica. El Betis hizo añicos a su eterno rival. Los verdiblancos hicieron valer su condición de favoritos y endosaron una amarga derrota a un Sevilla hundido en lo deportivo y con una crisis institucional que obligó a supresidente a no acudir al palco. El Betis mantuvo su línea. Sigue imbatido fuera del Villamarín y se coloca a cuatro puntos del liderato.El duelo comenzó trabado. La presión que ambos equipos ejercieron sobre la zona central sólo dio como resultado media docena de faltas y centros imposibles sobre las áreas de uno y otro. Más con el objetivo de buscar el desahogo que como medio para llegar al gol. Fueron 10 minutos de acoplamiento y también de desorden, en el que el balón apenas tenía dueño.

Y es que el partido se. presentaba con grandes desigualdades. No sólo por las diferencias de uno y otro en la Liga, reflejadas en la clasificación, sino por lo que significa un equipo homogéneo, armado y con la lección bien aprendida, frente a otro que alineaba tres caras nuevas en su once -Prieto, Rytter y Prosinecki-, que aún no ha asimilado lo que, busca su técnico, y que vive envuelto en una atmósfera enrarecida desde, el 1 de agosto de 1995.

Poco a poco, el Sevilla se apoderó del balón y dispuso de unos minutos de mayor posesión. El equipo de Camacho, sin exageraciones, presentaba mejor imagen. Prosinecki ordenaba y daba temple a los ataques, y Rytter mostraba buenos modos, los suficientes como para no tener problemas en apoderarse de la titularidad del costado derecho. Al Betis le costaba parar al croata, de cuyas botas partieron las primeras ocasiones de gol.

Un cabezazo de Salva (m. 13) y un remate a bocajarro de Rafa Paz (m. 19), que desvió el guardameta Prats, dieron los primeros avisos a un Betis que se defendía con orden y contundencia, y en el que sólo Finidi ponía gotas de calidad apoyado en su impresionante carrera por la banda derecha.

Pasados esos agobios, el partido tuvo también su fase caliente, propio de un derby. Alfonso y Merino vieron la cartulina por sendas entradas a Paz. El Betis consiguió así destruir el dominio del rival y recuperar el control del balón, que nunca ya cedió. Además, los de Serra se imponían poco a poco en el centro del campo y ahogaban a su rival contra las bandas.

El Betis supo aprovechar la segunda oportunidad que le llegó. Alfonso controló en el borde del área y buscó el derribo de Prieto, a quien le pudo el ímpetu más que la cabeza. Alexis, repitiendo lo ocurrido hace dos temporadas, lograba el 0-1 desde el punto fatídico. El partido se le ponía como le gusta al Betis. Para lanzar su mejor arma, el contraatque, y muy difícil para un Sevilla cargado de urgencias.

Y el resultado no se hizo esperar. El Betis salió del descanso dispuesto a arrasar. Y arrasó en tres minutos. Alfonso volvió a aprovechar un balón sobre la, corona del área para buscar el regate, acomodarse el balón en su pierna buena, y ajustar un disparo a la cepa del poste de Monchi.

Con el 0-2 comenzó un calvario eterno para el Sevilla. Apenas sacar de centro el Betis hacía el 0-3 en una jugada de Olías, que tras recuperar el balón en la media sevillista, encaró a su par y se fabricó un gol para el deleite de sus hinchas. El Sevilla caía humillado en su propio campo y el Betis hacía leña de un árbol caído y carcomido. El equipo de Camacho acabó como un juguete roto en manos de un Betis que le ganaba en todos los terrenos, y que saboreó la victoria desde, el 0-3 hasta el pitido final.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 23 de diciembre de 1996