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NECROLÓGICAS

Yuli Jaritón, padre de la bomba atómica soviética

Yuli Jaritón, el físico nuclear considerado como el padre de la bomba atómica soviética, murió ayer a los 92 años. Su cuerpo será enviado desde Sárov, en la provincia de Nizhni Nóvgorod -donde murió- a Moscú, para ser enterrado el lunes en el cementerio del monasterio de Novodéivichi, junto a la tumba de su esposa.Nacido en 1904 en San Petersburgo, donde se diplomó en el Instituto Politécnico, Jaritón pertenece a la pléyade de físicos soviéticos que en los años veinte fueron enviados por el Gobierno soviético a estudiar al Laboratorio de Cavendish, en Cambridge, bajo la dirección de Ernest Rutherford.

En 1939, junto con Yákov Zeldóvich, calculó la reacción en cadena de la división del uranio, echando así los cimientos de todas las futuras investigaciones nucleares soviéticas. Durante la II Guerra Mundial, cuando la URSS decide crear la bomba atómica, Jaritón es invitado, junto con Ígor Kurchátov, Anatoli Alexándrov y otros científicos, a trabajar al Laboratorio Nº 2 de Equipos de Medición, hoy Instituto Kurchátov, y poco después, cuando ya se debe comenzar a elaborar la bomba, se ya de viaje con el fin de encontrar un lugar apropiado para el centro especializado correspondiente. Jaritón eligió los alrededores del monasterio de Sárov, cerca de Nizhni Nóvgorod, en la Rusia Central, para crear el nuevo y supersecreto instituto. Así nació Arzamás-16, la antigua ciudad cerrada que ha sido rebautizada como Sárov. Durante más de 40 años Jaritón dirigió Arzamás- 16.

"La física es mi vida. Pero me ha tocado ver en la vida, y no en el cine, la explosión atómica. Fue un infierno... En general, hay que combatir contra todos los tipos de armas de exterminio masivo", solía decir. Para este hombre que escapó a los campos de concentración de Stalin, sus últimos 20 años fueron especialmente duros. Uno tras otro abandonaron este mundo sus seres más queridos: su esposa, su hija única, sus colegas y amigos. El último año lo pasó enfermo, casi sin salir de casa.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de diciembre de 1996