Redada policial en París contra radicales islámicos

La policía francesa ha decidido hacer una criba entre los grupos de islamistas radicales con la esperanza de que los autores del atentado de la estación de Port Royal se sientan amenazados y cometan algún error. Ese parece ser el objetivo de una redada lanzada ayer sobre distintas viviendas de París y sus alrededores. Fueron detenidas 14 personas, pero no se halló armamento ni propaganda extremista y, en principio, no se cree que tengan relación con la explosión de Port Royal. De hecho, horas después fueron puestos en libertad 12 de los detenidos. Los otros dos, cuya identidad no ha sido revelada, permanecían anoche a disposición judicial.Fuentes policiales señalaron que la redada había sido prevista antes del atentado del día 3, pero aseguraron que, en las actuales circunstancias, no sería la última. "Se trata de pegar una patada en el hormiguero y esperar a ver qué ocurre", dijo un portavoz.

La operación de la madrugada de ayer fue ordenada por la juez Laurence Le Vert, instructora de la mayoría de los sumarios relacionados con ETA. Otro de los tres jueces antiterroristas, Jean-Louis Bruguière, viajó a Italia para recabar información en tomo al emir Yamel Lunici, detenido en Roma a la espera de su extradición a Francia, y de las redes creadas por éste para enviar armamento y dinero desde Sicilia hacia Argelia.

Bruguière cree que Lunici puede aportar datos sobre la célula del Grupo Islámico Armado (GIA) que presuntamente colocó la bomba que estalló en un convoy de metro estacionado en Port Royal y se llevó cuatro vidas, dos en la misma estación y otras dos en días posteriores a consecuencia de las graves heridas. Sigue sin haber reivindicación del atentado y la policía no tiene la absoluta certeza de que fuera el GIA, aunque todas las investigaciones se dirigen hacia el terrorismo de orientación islámica.

La división antiterrorista de la Policía Judicial sospecha, basándose en numerosos testimonios, que la bomba fue colocada por un hombre de unos 30 años, delgado y de baja estatura, pero las descripciones no son lo bastante fiables como para publicar un retrato robot del autor del atentado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 10 de diciembre de 1996.

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