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Las nuevas elecciones convocadas por Milosevic arruinan la credibilidad democrática del líder serbio

Los líderes opositores serbios han pedido a los votantes que boicoteen una tercera vuelta de elecciones locales, convocada contra reloj por el partido del presidente Slobodan Milosevic después de anular gran parte de las votaciones que le resultaron adversas. Los socialistas mantendrán así el poder, pero la fachada de aparente democracia construida por Milosevic en Serbia ha que dado completamente en ruinas. Anoche, unas 150.000 personas realizaron una marcha de protesta en Belgrado.Mientras unos 10.000 estudiantes de la Universidad de Belgrado han iniciado una huelga en protesta por el fraude electoral, la Unión Europea decidió congelar medidas comerciales en favor de Serbia, hasta que el Gobierno de Milosevic explique la anulación de las municipales cuya segunda vuelta se celebró el 17 de noviembre. EE UU ha condenado también el suceso.

Embajadores occidentales se reunieron ayer en Belgrado con dirigentes de la coalición opositora Unidos, después de hacerlo antes con el ministro de Exteriores, Milan Milutinovic. Los socialistas en el poder concedieron inicialmente haber perdido el domingo el control de Belgrado y otras ciudades industriales; pero ante la magnitud del descalabro, las comisiones electorales bajo su control anunciaron que se habían producido irregularidades y convocaron una tercera votación.

El fiasco ha destruido el tinglado levantado por Milosevic para intentar legitimar, a través de su partido, la aparente conversión de la máquina comunista yugoslava en una democracia multipartidista.

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