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El PP consigue la alcaldía de un pueblo de Orense con el voto de un tránsfuga

El PP se hizo anoche con la alcaldía de Castro Caldelas (Orense), en medio de una clima de fuerte tensión entre los vecinos del pueblo, tras prosperar una moción de censura que contó con el apoyo de un concejal tránsfuga del PSOE. Decenas de personas arrojaron huevos y monedas contra los edilés populares durante el pleno de la Corporación en que se decidió el relevo en el gobierno, municipal. Ésta es la quinta alcaldía que obtiene el PP gallego en los dos últimos años mediante pactos con tránsfugas, pese a las reiteradas declaraciones de sus dirigentes prometiendo que no volverían a consentir esa clase de acuerdos.El socialista Eladio Osorio gobernaba con mayoría absoluta desde hace 10 años la localidad de Castro Caldelas -2.000 habitantes- uno de los escasos feudos electorales del PSOE en la provincia de Orense.

Osorio perdió ayer la alcaldía después de que hace un mes un concejal elegido en las candidaturas de su partido sellase una alianza con el PP que desequilibró las fuerzas en la corporación. El pasado septiembre los principales dirigentes del PP gallego habían propuesto un pacto contra el transfuguismo después de sufrir durísimos ataques políticos por haber promovido una operación similar en el municipio de Redondela (Pontevedra).

Amenazas telefónicas

La tensión entre los vecinos se hizo notar desde primera hora de ayer en Castro Caldelas, adonde se desplazó una dotación especial de la Guardua Civil. El edil tránsfuga, Francisco Rodríguez, aseguró haber recibido amenazas telefónicas y denunció que unos desconocidos causaron el día anterior desperfectos en una finca de su propiedad por valor de 80.000 pesetas. El pleno, que comenzó a las siete de la tarde, fue convocado en el castillo medieval de la localidad para permitir la mayor asistencia de público. Se concentraron en su interior unas 300 personas que lanzaron huevos y monedas contra los concejales del PP y su nuevo aliado, en medio de un griterío que no se interrumpió durante casi toda la sesión. Unos 20 agentes de la Guardia Civil siguieron el pleno desde el exterior del edificio.

El PP se negó a intervenir para justificar la presentación de la moción de censura, lo que encrespó aún más los ánimos; de los vecinos. Durante la sesión no cesaron de corear cánticos con estribillos -"dale señor el descanso eterno"- dirigidos a los que a partir de hoy gobernarán el municipio. El alcalde saliente insistió en responsabilizar de la maniobra política al presidente de la Xunta, Manuel Fraga, quien días atrás se limitó a señalar que la moción de censura de Castro Caldelas es "legal". Osorio admitió que la iniciativa está respaldada por la legalidad, pero la calificó de "asalto al Ayuntamiento". El nuevo alcalde José Baldonedo, ni siquiera encabezó en las últimas elecciones la lista del PP, en la que figura en segundo lugar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de noviembre de 1996