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BALONCESTO

No fue un choque de ensueño

Seattle se impone a Indiana en el primer partido de dos equipos de la NBA en España

La NBA jugó ayer por primera vez en España un encuentro entre dos de sus equipos más representativos. Sevilla acogió el segundo y último partido que la máxima competición mundial de este deporte ha organizado este año por tierras europeas, con los Seattle Supersonic e Indiana Pacers como protagonistas de excepción. El conjunto de Gary Payton y Shawn Kemp, finalista en la última temporada tras los Bulls de Michael Jordan, se impuso con a un poco inspirado y algo apático Indiana Pacers.La tensión con que comenzó el encuentro no reunía los requisitos suficientes para catalogar el choque como espectacular y de ensueño, cosa que todos los presentes deseaban a tenor de lo que estos magos del baloncesto habitualmente. Toda la rapidez con que comenzó el juego se fue diluyendo en un toma y daca de jugadas poco o casi nada engarzadas con el ingrediente de la espectacularidad.

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Pese a que se calificaba de exhibición, ambos contendientes se tomaron el partido más bien como de preparación, por lo que le echaron ciertas dosis de seriedad, sobre todo por parte de los Seattle del ex entrenador del Real Madrid, George Karl. Esta concentración se dejó ver en un roce que por centímetros no pasó a las manos a pocos minutos de comenzar el encuentro entre Gary Payton y Best.

Los Supersonics venían de perder en Berlín por culpa de un triple de Reggie Miller, uno de los máximos triplistas de toda la NBA y jugador indiscutible en los All Star. Los veinte puntos de promedio por partido que ha superado en las últimas cinco temporadas se quedaron ayer en unos ridículos ocho puntos.

La falta de motivación suficiente se evidenció en un dato: los 28 puntos del segundo cuarto se anotaron en los seis minutos finales de los doce de que constan cada uno de los cuatro cuartos. El ritmo del juego nunca fue apabullante ni frenético, como acostumbran a ofrecer en plena competición. El propio Payton se dirigió a pocos minutos del final al alemán Schrempf, máximo anotador del encuentro con 21 puntos, para aconsejarle que no hacía falta ya su presencia y que continuase descansando en el banquillo. Él haría el resto. La verdadera NBA pasó ayer de puntillas por España.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 21 de octubre de 1996