Funerarios, vacas, policías y vecinos

Ayer fueron hormigoneras, pero en los últimos cinco años los madrileños han sido testigos de todo tipo de manifestaciones. Nunca se sabe qué colectivo asaltará las calles y cortará el tráfico durante varias horas. En septiembre de 1993, 300 coches fúnebres atascaron el centro. Reclamaban el fin del monopolio municipal sobre este sector. En abril de 1994 fue la policía municipal la que taponó la misma zona. Cruzaron unos mil coches. Protestaban por la organización del turno de noche para controlar el tráfico.Ese mismo año, unos 2.000 taxistas les imitaron. Taponaron Atocha. Se quejaban del intrusismo en el sector y pedían una reducción de los impuestos. En noviembre de 1994, tras el asesinato de dos compañeros, colapsaron la ciudad por completo.
A los vecinos de Ciudad Pegaso (San Blas) se les ocurrió que, para que Obras Públicas construyera un acceso a su barrio desde la M-40, lo mejor era cortar la N-II. Los madrileños que querían salir o entrar de la ciudad por esta vía se dieron por enterados. Los ganaderos utilizan el paseo del Prado como lugar de reunión de sus cabañas. Las llevan hasta el Ministerio de Agricultura, y los conductores siguen las evoluciones de los rebaños atrapados en sus coches.


























































