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"Los trabajadores ya pueden cobrar", dice José Luis Álvarez

"Hay 40 millones de pesetas en un banco a disposición de la Real Fábrica de Tapices para el pago a los trabajadores", aseguró ayer José Luis Alvarez, designado hombre bueno en el conflicto de la histórica fábrica, amenazada de extinción el año de su 275 aniversario. La operación "tiene el visto bueno de todo el mundo; sólo falta el pago, que se realizará hoy miércoles o mañana jueves lo más tardar", añadió Álvarez. Los 42 trabajadores de la plantilla, fundamentalmente tejedores, están en huelga indefinida desde hace cuatro semanas en protesta por la insostenible situación.

En cuanto a la viabilidad futura de la Real Fábrica, se estudia crear una fundación, predominantemente pública, que se encargue de su gestión."Las negociaciones van por buen camino pese a que hay muchas complicaciones", declaró a EL PAÍS José Luis Alvarez, notario, que fue alcalde de Madrid y varias veces ministro en los años de la transición. "Allí hay mucha historia, y además hay que tener muy clara la situación patrimonial", añade Álvarez, Ias necesidades, las instalaciones, la restauración a realizar, es decir, hay que hacer un examen global para asegurarnos de que el proyecto va a tener viabilidad a largo plazo". Álvarez calcula que las conversaciones tardarán "dos o tres semanas" en cuajar en un resultado positivo. Luis Cruz, que preside el comité de empresa de la Real Fábrica, opina que "las perspectivas son aceptables, y por ello está cundiendo el optimismo".

Cheque en mano

Sin embargo, aseguran que seguirán encerrados en las, instalaciones. "Hasta que no tengamos el cheque en la mano no trabajeremos", prometen.También lamentan no haber podido participar en ninguna reunión. "Es nuestro futuro y queremos saber en qué situación quedamos", señala.

La Real fábrica de Tapices se ha dedicado en los últimos años a la elaboración de alfombras y tapices, más que a la restauración de piezas del Patrimonio Nacional, que fueron derivadas en la época de Franco a la fundación de Gremios.

Esto significó una pérdida muy importante de ingresos para la Fábrica que pasó a depender exclusivamente de la venta en subasta de piezas antiguas y de comercialización por encargo de las nuevas. El mes pasado la situación de la Fábrica llegó a un punto sin retorno por la deuda con los trabajadores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 2 de octubre de 1996

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