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El 'caso Dutroux' divide a la coalición belga

Nadie habla todavía de crisis gubernamental, pero la llamada guerra de las policías -que enfrenta a la gendarmería con la Policía Judicial y atrapa entre ambos frentes, maltrechos, a los jueces- ha abierto serias grietas en la coalición cuatripartita que gobierna en Bélgica.

Stefaan de Clerck, el ministro de Justicia, puso el pasado jueves el dedo en la llaga. A lo largo del pleno extraordinario celebrado en la Cámara federal para analizar la crisis de confianza que vive el país desde el estallido del caso Dutroux y el rebrote del caso Cools. De Clerck, conservador flamenco, acusé directamente a la gendarmería de entorpecer las investigaciones sobre Marc Dutroux.Las palabras del ministro han caído como una bomba política. Han reavivado el fuego que, desde hace semanas, enfrenta a gendarmes y policías judiciales -uno, de los cuales está detenido acusado de haber protegido las actividades delictivas del pederasta- y han provocado la cólera del ministro del Interior, Johan van de Lanotte, flamenco también, pero socialista.

De Clerck ha sido acusado por su colega de no decir toda la verdad y ocultar que los informes en que basó sus acusaciones hablan también de fallos en el aparato judicial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de septiembre de 1996

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