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Tribuna:VUELTA 96

Hala, de fuga

Hace frío aquí. Me he puesto dos pares de calcetines, no sea que coja un resfriado. Salimos con esa idea, Ramontxu, Marino y yo. Sabíamos que no íbamos a ser los primeros, pero por si acaso teníamos órdenes de movemos en el Cotefablo. Primero arrancó Santi Blanco con dos o tres; luego Ramontxu con alguno que andaba por ahí, y luego Lietti, y con él nos fuimos Furlan y yo, antes de las primeras rampas. Ibamos con buen ritmo los tres y se nos unió Nardello desde atrás muy fuerte, muy fuerte, y aunque en el último kilómetro lo pasé muy mal, perdí cuatro o cinco segundos, él me esperó en el descenso porque sabía que solo no iba a ir muy lejos. Y hala, de fuga. Allí empezó todo.Teníamos esperanzas porque en el Cotefablo me giré un momento y vi a todo el pelotón destrozado, sólo 30 o 40 delante y lo demás todo roto. Pero enseguida supimos que el Kelme y el Lotus se habían puesto a bloque a tirar. No sacábamos más tiempo y ya vimos imposible llegar. Sabía que no iba a aguantar, pero no por eso iba a levantar el pie: yendo por delante quitaba trabajo a mis compañeros: teníamos a Jiménez en la recámara. Al final no ha valido de nada, así que se puede decir que no he hecho nada. Terminé subiendo a mi ritmo, sin desgastarme más. Aún hay días para intentarlo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de septiembre de 1996

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