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Tribuna:

será por algo

Creo que mi hermana Marga ha pillado una llorera tremenda. Ha encendido la televisión y justo la primera imagen que ha visto ha sido a mí tendido en el suelo y con los ojos cerrados. La caída ha sido espectacular, pero, según el médico, sin consecuencias, aunque me ha echado la bronca por no llevar casco.Yendo a la etapa, los de la ONCE, espléndidos, espléndidos. Han dejado la escapada, pero. tampoco sin dejarles coger mucho tiempo. Nos han llevado todo el día ellos solos a cañón. En la primera hora, 46 de media. Ellos querían llegar y ganar y, de paso, alejar lo más posible a Miguel. Pero Miguel no iba bien y se ha bajado. Sin embargo, ellos, ya que habían hecho el trabajo toda la etapa y todo el equipo, han ido a ganar como fuera.

Subiendo el Fito íbamos hablando Ramontxu y yo. De repente hemos visto que el pelotón iba estirado y que él no venía. Ramontxu decidió esperarle y me dijo que tirara para adelante. Luego, a dos o tres kilómetros de la cima, vino Eusebio y nos dijo que Miguel iba mal y que había decidido bajarse. Que hiciéramos otra carrera, éramos libres : Lo curioso es que todo -mi caída y el abandono de Miguel- ha coincidido en un día que todos esperábamos y temíamos que fuera gris y de lluvia y, al contrario, ha sido soleado.

Me dio mucha pena que Miguel se bajara. Iba tercero en la general y nosotros estábamos desde el primer día jugándonoslo a una carta, pero si él ha decidido dejarlo será por algo. En la cena nos ha contado que no iba bien, no sabía si era por el catarro que arrastra. También nos ha animado. Tiene mucha chispa para eso. Tampoco es que pueda hacer otra cosa una vez que ha abandonado. Nos tiene que animar a todos los chavales. Además, creo que se ha quedado esta noche y no se ha ido aún con su mujer, sobre todo porque quería tener su última cena de la Vuelta con todos los compañeros.

La de ayer fue la primera vez que subía los Lagos en mi carrera. Se me ha hecho muy duro. Desde el principio cogí mi ritmo chano, chano, e iba bien, pero justo después del primer descanso se me ha hecho largo. Al final, tampoco terminé tan mal. A unos cuatro minutos de los dos de la ONCE -la verdad es que iban muy fuerte- y el veintitantos. No está mal, porque además, llevo un golpe fuerte en la pierna, también de la caída, y me duele al forzar. Ni sé cómo me lo he hecho. Si con el cuadro o el bordillo. Iba pasando adelante y hubo un enganchón en ese momento. Yo iba por fuera, por la cuneta, frené y pillé gravilla. De repente, en el prado, como las ovejas. Plon, de cabeza. Menos mal que he empezado a hacer pesas para tener buenos músculos en el torso, porque si no, con el golpe que me he dado también en el hombro, no digo que se me hubiera roto la clavícula, pero sí que se me hubiera salido el hueso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 21 de septiembre de 1996

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