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CARTAS AL DIRECTOR

Lectura y verano

Las bellas y acertadas palabras de Antonio Muñoz Molina en el artículo Lectura de verano me han hecho reflexionar, además de despertar el eco de un pensamiento afín. Particularmente comparto la idea de que leer (y escribir) es una forma de vida. Como Muñoz Molina, como Derek Walcott, como tantísimas personas más, celebro el ceremonial sagrado de la elección de una lectura especialmente en verano, cuando dispongo de más tiempo. El resto del año, a veces basta con rozar la cubierta del libro y sentir, durante varios días, que ya has hecho la elección. Esa elección que también es sagrada para la palabra (sobre todo en poesía).¿Y por qué en verano se fomenta la lectura de lo más superficial, en contra de toda buena lógica? Por lo que he podido deducir es porque el best seller divierte. Divertir, etimológicamente viene del latín divertere, que significa apartarse, distraerse. Para muchas personas, divertirse, distraerse, diluirse en la amplia superficie de las cosas, es el colmo de la felicidad. Para ellas, pues, nada más indicado que los best sellers y la literatura llamada "de evasión".

Pero para otras personas el colmo de la felicidad se encuentra en lo complejo, lo denso, lo rico en significados. Gente a quienes no les importa concentrarse una y mil veces, en lugar de dispersarse, pues por nada del mundo quieren olvidarse de sí mismos, ni de lo que seres como ellos han sido capaces de sentir y de transmitir a través de sus palabras. Realmente nunca pienso en divertirme. Sólo pienso en el placer de lo absoluto. Por eso creo y practico firmemente el gozoso culto de la palabra. Gracias, Muñoz Molina, por las tuyas. Éste y todos los años.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de agosto de 1996