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Yeltsin busca el apoyo de los liberales mientras Lébed propone un Gobierno con comunistas y nacionalistas

El líder ruso, Borís Yeltsin, que lleva cuatro días sin dejarse ver en público, no mantuvo ayer la reunión prevista con el economista liberal Grigori YavIinski, contentándose con dedicarle elogios al contestar por escrito a las preguntas de la agencia Interfax. La ausencia de Yeltsin en los festejos del diario Moskovski Komsomólets y la cancelación de la entrevista con YavIinski indican que continúa enfermo a tres días de la segunda vuelta de las presidenciales, a disputar el miércoles. Esta ausencia produce desorientación en un electorado que ve cómo mientras el presidente corteja el voto de los liberales su gran aliado, Alexandr Lébed, habla de la "necesidad y conveniencia" de formar un Gobierno de coalición con comunistas y nacionalistas."Considero a Grigori Yavlinski aliado mío y creo que los que votaron por él en la primera vuelta, harán lo que les ha recomendado: irán a las urnas y votarán contra los comunistas. Es decir, votarán no tanto a favor de Yeltsin como por sí mismos, por sus hijos, por una Rusia nueva y libre", manifiesta Yeltsin en esa entrevista.

El presidente informa que ha ordenado al primer ministro, Víktor Chernomirdin, que presente, en el plazo de dos semanas después de las elecciones, "las propuestas sobre la estructura y composición del nuevo Gobierno". "Espero que a este trabajo se integre también Yavlinski, pues valoro mucho su profesionalidad"', agrega.

Yeltsin rechaza la idea, propugnada por una serie de políticos, incluido Yavlinski, de reformar la Constitución, que da un enorme poder al presidente, pero dice estar de acuerdo en traspasar algunas facultades al Gobierno. "Una delimitación más clara de las facultades del presidente y del Gobierno y la observancia de un equilibrio de poderes" son cosas que se pueden conseguir en un proyecto de ley "que estoy dispuesto a terminar de elaborar con la participación de YavIinski". "Considero que también es muy importante crear una mayoría no comunista en la Duma Estatal, en la que pueda apoyarse el Gobierno", señala Yeltsin.

Yeltsin se queja de que las numerosas entrevistas dadas a televisiones y radios provinciales le han dejado afónico. Su pérdida de voz es la razón oficial que se da para explicar la ausencia del presidente en actos públicos.

El líder del Kremlin elogia también a Lébed y asegura que por ningún motivo le destituirá después de las elecciones. Lébed "ha llegado [al Kremlin] a trabajar en serio y por largo tiempo. Es el hombre que puede vencer a la delincuencia e imponer orden [en el país]", manifiesta.

Lébed, mientras tanto, ha dicho que quiere "convencer al presidente de la necesidad y conveniencia de formar un Gobierno de coalición después de la segunda vuelta de las elecciones", aunque reconoce que Yeltsin, por el momento, considera "negativa" esta idea. Según el nuevo hombre fuerte del Kremlin, en un mismo Gobierno pueden "trabajar tranquilamente" políticos tan diferentes como Yavlinski, el ultranacionalista VIadímir Zhirinovski y el comunista Guennadi Ziugánov. El secretario del Consejo de Seguridad reitera su apoyo a la idea de restablecer la vicepresidencia y llama sus electores a apoyarle en la jornada electoral del miércoles, es dice confiar que comprenderán su unión con Yeltsin.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de julio de 1996

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