Tribuna
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A la Trinidad:

Según lo escrito, son palabras del seleccionador: jugarán a toda pastilla, a toda castaña, como aviones... Seamos compasivos. Situar a cualquiera en la triple condición de castaña, pastilla y avión significa condenarlo a lo imposible. Sin embargo, el mensaje es claro, directo, duro, generado desde una autoridad incontestable ajena a cualquier matiz, a cualquier forma de duda, a lo que sitúa la furia lejos de la piedad y el buen gusto. Sálvanos, Señor, porque quiere ser como Tú. Sabes bien que nadie puede ser castaña, pastilla y avión al mismo tiempo. Tú, sí; él, no. Envía a tu mensajero. Y si tu aliento no es capaz de convencerle, sabes bien a qué ángel caído (¿Quizás Tu Hijo?) debes elegir para que la alegría vuelva a nuestros ojos. Muestra de una vez que Tú eres más. (Pastilla, castaña, avión y lo que sea necesario). Y que el innombrable nos deje en la paz de tu regazo amable. (Y si Te parece mándale al Averno aunque vaya vestido de laurel).-

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 17 de junio de 1996.

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