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TENIS ROLAND GARROS

Gala León rompe el pronóstico

La madrileña se clasificó para octavos junto a Conchita, y cayó Berasategui

Una madrileña de 22 años está rompiendo los pronósticos en París. El torneo de Roland Garros la descubrió hace tres días cuando logró clasificarse para la tercera ronda. Y ayer la cara de Gala León volvió a iluminarse cuando, por fin, pudo levantar los brazos y echar una ojeada al cielo para celebrar su triunfo sobre la austríaca Barbara Paulus, 16ª cabeza de serie. Nadie había apostado por ella. Llegó a París siendo una perfecta desconocida. Pero ahora se encuentra clasificada para los octavos de final. La misma ronda a la que ayer accedió Conchita Martínez y en la que se encuentra Arantxa Sánchez. Alberto Berasategui, en cambio, se quedó en el camino. Sufrió calambres y perdió ante Pioline en cuatro mangas.Pase lo que pase en la próxima, ronda, donde se enfrentará a la croata Iva Majoli, Gala León habrá vivido en París los mejores días de su carrera profesional. Ésta es su primera experiencia en el Grand Slam y aún no sabe cuando la cerrará. Pero sí sabe que ha sido la primera jugadora desde 1989 que ha llegado a los octavos de final tras haber superado la fase previa. Es además la cuarta española que alcanza esta ronda desde que se creó el tenis open en 1968.

"¿Si he alcanzado la gloria"?, respondió a la pregunta de un periodista. "No. Para ello debería haber ganado un Grand Slam y tener 500 millones en mi cuenta corriente". La gloria, sin duda, puede esperar. Por el momento, su mayor preocupación es recibir las raquetas que desde hace cuatro meses debe mandarle Estusa -la marca alemana que se las cede-. Llegó a París con dos raquetas y así sigue. "Si rompo las dos en un partido, dispongo de las dos de Silvia Ramón -una amiga y jugadora que la acompaña en París-", reconoce. Al parecer, Estusa le mandó unas raquetas con los marcos más pequeños que los que ella utiliza. Debe ser la única jugadora del circuito que sólo tiene dos raquetas.

La alegría de Gala contrastó ayer con la decepción que se llevó Alberto Berasategui. Más que por perder ante el francés Cédric Pioline en cuatro mangas, con 6-0 en la última, el jugador vasco salió triste de la pista por no haberse podido defender. "Iba ganando 3-0 en el tercer set -con un set iguales- cuando empecé a notar calambres. Recibí asistencia, pero los calambres persistieron. No podía correrme para pegar con la derecha y perdí mis opciones", confesó Berasategui. Fue lo único que le impidió estar en-octavos, porque el juego de Pioline difícilmente lo habría logrado.

En uno de los duelos más esperados del día, el sueco Stefan Edberg alargó su despedida de Roland Garros y superó al norteamericano Michael Chang en cuatro mangas. A pesar de sus 30 años, Edberg está desarrollando un nivel de juego espectacular. "Es genial. He jugado perfecto", dijo el tenista sueco finalista en París en 1989.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de junio de 1996