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FÚTBOL 39ª JORNADA DE LIGA

El Betis malgasta la última bala

La victoria del Espanyol rompe las aspiraciones de los béticos

Ya no es verosímil que el Betis eche el cierre de la temporada repitiendo el curso pasado. La UEFA que tanta paciencia ha tenido con este equipo, se le escurre. El Betis malgastó ayer otro disparo, el séptimo consecutivo: reunió tres puntos de los últimos 21 que ha disputado, todo un desperdicio. Sólo la nefasta administración de recursos que han exhibido Tenerife y Real Madrid, han renovado cada domingo el crédito que firmó el Betis para hacer el tránsito que conduce más allá de los Pirineos.La de ayer en Villamarín era una cita concertada en el corazón del cruce de caminos. El Betis encaraba el penúltimo tramo de su viaje a Europa ante un equipo que terminó encontrando el atajo, el Espanyol de Camacho, casi subido ya a Europa. La suerte del guión derramó en Heliópolis a un Betis apremiado por las urgencias europeas y a un Espanyol taimado, pero no marrullero. El equipo local se perdió todo el partido en averiguaciones. La componenda espanyolista exigía, por encima de todo, un alto grado de imaginación en ataque y un impagable esfuerzo de atención en el furgón de cola. Nada de eso ocurrió.

Camacho abrochó el partido. Redujo el escenario a su gusto. Sometió al Betis a una dura prueba a base de hipertensión: aplastamiento en la marca y diligencia en la fuga. Su equipo se desplazó siempre en estampidas cuando tuvo el balón. El Betis malvivió con la presión españolista. Su disposición original quedó cercenada de raíz por la avanzadilla que gobernaba la primera línea de atosigamiento que dispuso el técnico murciano. Alexis fue obligado a perder su espacio natural. Al recular muchos metros, su equipo perdió el enlace. Tuvo que ser Alfonso, un futbolista que descompone en los últimos metros, el encargado de facturar toda la organización ofensiva. Pero Alfonso desnaturalizaba la misión al tener que echarse a la espalda la mitad del campo. Llegaba al área sin opciones reales y los que es peor, sin acompañantes.

El Espanyol basó su emboscada en los defectos del Betis. La recuperación de balones en la zona ancha provocó una ristra de andanadas, inventadas por Francisco y Bogdanovic y culminadas casi siempre por Lardín. Así ocurrió con el primer gol. Francisco rescató una jugada ajena y la facturó a una banda. Lardín envenenó un centro raso que abrochó Alex: 0-1.

Y el Betis, que apenas visitó a Toni hasta entonces, se vio asistido por la fortuna en el siguiente fotograma. Urzáiz introdujo en su portería el balón en la jugada que el Betis preparó tras sacar de centro. El partido se hizo pedazos. El Betis pecó de atrevimiento, se desprendió de la coraza defensiva y miró a la portería contraria con aire desaprensivo.

El Betis apenas opuso resistencia tras el descanso. Estaba deshilvanado con el último martillazo de Lardín. El Espanyol buscó acomodo en un partido que se presentaba mucho más plácido. Aprovechó la primera ocasión que encontró para desnivelar del todo el choque. Lardín fue otra vez el verdugo. El Betis bajó los brazos y el Espanyol ya se dejó llevar por la corriente del partido. Pier apretó el resultado a última hora, pero todo fue humo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de mayo de 1996