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La unión monetaria no implica el desmantelamiento del Estado de bienestar, según varios expertos

La Coruña

El proceso de convergencia de Europa para alcanzar la unión monetaria no es incompatible con la cohesión social ni implica el desmantelamiento del Estado del bienestar, según coincidieron en señalar ayer varios expertos y antiguos altos cargos socialistas durante la clausura de un simposio internacional sobre integración regional celebrado en La Coruña. Esta opinión choca con la expresada ayer en Pamplona por el ex presidente de la AEB y director del IESE de Madrid, Rafael Termes. Sin hablar de su compatibilidad con la convergencia, Termes criticó duramente los programas de protección social.En la reunión de La Coruña, organizada por el Instituto de Estudios Económicos Pedro Barrié de la Maza, los ex secretarios de Estado de Economía, Alfredo Pastor, y de Hacienda, Antonio Zabalza expresaron su convicción de que España podrá entrar en la unión económica y monetaria (UEM) en 1999. Pastor aseguró, no obstante, que para ello será necesario que el nuevo Gobierno siga con el proceso de liberalización y emprenda reformas en sectores como el público. Para Zabalza sólo una bajada de impuestos o una caída de la actividad económica mayor de la esperada se pondrá en peligro la entrada de España en la UEM.

Pastor destacó que las medidas necesarias para reducir el déficit público al 3% del PIB, como exige el Tratado de Maastricht, no implican un ajuste social y el desmantelamiento del Estado del bienestar "sino impedir que éste siga creciendo como en el pasado".

Con esta opinión coincidieron también el coordinador del simposio, Guillermo de la Dehesa y el ex ministro de Hacienda de Portugal, Jorge de Macedo, quien aseguró que sólo una recesión podría poner en peligro la convergencia.

Por su parte, Rafael Termes, que intervino en Pamplona en la presentación del V encuentro de antiguos alumnos del IESE, dijo que el Estado de bienestar "es un error de funestas consecuencias para la sociedad que quiere proteger". En su opinión, "ha creado en las generaciones que han crecido bajo su manto una mentalidad de dependencia estatal que destruye en ellos las virtudes de trabajo y ahorro".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de abril de 1996

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