Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
TRIBUNA

Tan viejo como el fútbol

Sólo a ratos. El Atlético de Madrid sólo jugó a ratos. A sus jugadores les pesan las piernas. Simeone venía de lejos y cansado; Caminero faltó durante medio partido; Roberto no ha jugado realmente bien nunca; Penev, tampoco. Entre unas cosas y otras, el Atlético tuvo juego a ráfagas pero le faltó esa continuidad que le ha caracterizado todo el año.A la suya. El Valencia jugó a la suya, muy, al estilo de Luis. Aragonés. Un estilo que para algunos puede ser ventajista, pero que es. tan legítimo como cualquiera: plantarse un poco atrás y mirar con paciencia los resquicios que el otro equipe) abre en su búsqueda y aprovecharlos. Le funcionó. Es tan viejo como el fútbol.

El truco de Luis. Gil está acojonado, dijo Luis una docena de veces en la víspera del partido. Luis tiene gran predicamento entre el socio atlético, porque es carne de su carne. La seguridad con la que habló creó evidentes dudas en la afición rojiblanca, que durante casi todo el partido estuvo muda, desconocida. Con su truco, Luis arrebató al Atlético el respaldo, tantas veces impagable de su afición.

MÁS INFORMACIÓN

Mijatovic. Metido en problemas por su anunciado cambio de club [se ha comprometido con el Real Madrid], su clase es tal que parece reclamar permanentemente el foco de juego de su equipo, y prestar cara a sus éxitos. Primero un gol, aunque fuera con rebote, luego otro, de penalti, que provocó y transformó el mismo y finalmente el que le puso en la frente a Poyatos, el definitivo.

Pantic. Está claro que no podía faltar en un día como el de ayer. También las circunstancias le ofrecieron un desafío a la altura de su clase: un tiro libre en su zona favorita, al borde del descanso, con su equipo perdiendo', y enfrente el portero más internacional de nuestra historia, y al mismo tiempo también el jugador más experimentado de nuestra Liga. Con todos los focos sobre el, ni se inmutó: colocó el balón donde duermen las arañas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de abril de 1996