Una historia hecha por notarios

El Archivo Histórico de Protocolos de Madrid -38.000 tomos- contiene documentos que salieron de la pluma de los escribanos madrileños, los antecesores de los actuales notarios.Este almacén documental abrió sus puertas al público en 1933 bajo su nombre actual. Carlos III creó en Madrid en 1765 el Archivo de Escrituras Públicas, cuyos fondos surtieron el actual Archivo de Protocolos.

Cada año el archivo se va engrosando con los protocolos que cumplen un siglo. Los 228 tomos que ingresaron en enero de 1996 corresponden a los protocolos de 1895 e os notarios de Madrid capital y de algunos distritos notariales de la Comunidad, como Getafe, Navalcarnero y Aranjuez.

El testamento de Alberto Bosch Fuspegueras -que fue alcalde de Madrid en dos turnos; en 1885 y entre 1891 y 1892- enriqueció este año los fondos del archivo, ubicado precisamente en la calle de Alberto Bosch, 4. Todos estos documentos estan atesorados en un "edificio incombustible" construido en 1886 por el arquitecto Joaquín de la Concha. Dispone de puertas, escaleras y estanterías metálicas para prevenir algún posible incendio.

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Hoy en día, el edificio necesita urgentemente algunas reformas para asegurar el mantenimiento y un uso adecuado de los protocolos. La restauración resulta costosa y difícil, pues afectaría a varias instituciones: al Ministerio de Cultura y al de Justicia, que gestiona el Archivo General de Protocolos.

Este archivo abre sus puertas todos los días laborables. Desde el pasado 1 de marzo, rige el siguiente horario para las visitas: de nueve de la mañana a las ocho de la tarde, sin interrupción.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0021, 21 de abril de 1996.