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Entrevista:

"No entendemos cómo se formó el nuevo planeta"

El astrónomo del Observatorio de Ginebra Michael Mayor es el descubridor del primer planeta conocido fuera del sistema solar, junto con su colega Didier Queloz. Su artículo en la revista Nature, publicado en noviembre del pasado año, acabó con una idea que la mayor parte de los astrofísicos, resignados, habían convertido en tradición: los posibles planetas que estuvieran girando alrededor de otras estrellas eran tan difíciles de detectar que prácticamente no valía la pena ni intentarlo. Sin embargo, tras el hallazgo de Mayor y Queloz de un objeto de masa similar a la de Júpiter, que cada 4,2 días da una vuelta alrededor de la estrella 51 Pegaso -a unos 45 años luz de la Tierra-, otro grupo ha encontrado otros dos planetas. Mayor ha estado en un congreso internacional sobre detección de planetas celebrado en Toledo. Pregunta. ¿Está seguro de que el objeto hallado en la estrella 51 Pegaso es un planeta y no, por ejemplo, una enana marrón, una estrella fallida que tampoco brilla?

Respuesta. Siendo puristas, no lo sabemos. Pero la masa está claramente en el rango de los planetas. Tiene entre 0,5 y 0,7 la masa de Júpiter, o sea, que sería un planeta gigante, pero demasiado pequeño para ser una enana marrón. También sabemos que sus características son tan poco usuales que no entendemos el mecanismo por el que se ha formado.

P. ¿Por qué es tan extraño?

R. Pegaso 51 es una estrella como el Sol, y este objeto gira a su alrededor muy rápidamente y muy cerca, a la mitad de distancia de la Tierra al Sol. Esto no es lo que predice la teoría de formación de planetas gigantes, que dice que deberían estar por lo menos diez veces más lejos de la estrella central para no correr el riesgo de evaporarse.

P. ¿Cómo van a resolver este problema?

R. Probablemente, con más observaciones. Para los astrofísicos es algo muy importante. Hasta ahora, todos los esfuerzo se habían encaminado a entender nuestro propio sistema solar, y se creía que todos los sistemas planetarios serían parecidos. Pero ahora tenemos una visión completamente distinta. Otro de los objetos encontrados es incluso más masivo que Júpiter y está a sólo dos unidades astronómicas [dos veces la distancia de la Tierra al Sol, 150 millones de kilómetros] de la estrella 47 Ursa Major, así que aquí también tenemos un problema. Quienes trabajan con formación de sistemas planetarios se enfrentan ahora con dos ejemplos de cosas que no encajan. Tal vez debamos reconsiderar las teorías, de formación de planetas.

P. ¿Por qué decidieron observar 51 Pegaso?

R. No fue que la eligiéramos especialmente a ella. En 1994 empezamos a medir una muestra de 142 estrellas como el Sol, y 51 Pegaso estaba entre ellas. Ahora seguimos observando; cada dos meses tenemos una semana de observación en el telescopio óptico de dos metros del observatorio de la Alta Provenza, en Francia. Haremos nuevas medidas de todas ellas y trataremos de detectar más planetas.

P. ¿Tienen ya nuevas expectativas fundadas?

R. Sí, tenernos otros pocos candidatos, pero giran alrededor de la estrella central más lentamente, así que necesitaremos más tiempo de observación para estar seguros. Hay que tener en cuenta que con nuestro método no se ve directamente el planeta; lo que se mide son los cambios en la velocidad de rotación de la estrella central, que se producen por el efecto gravitacional que el planeta ejerce sobre ella. Este efecto es más débil cuanto más lejos estén ambos objetos, y normalmente se necesitan muchas mediciones. Para 51 Pegaso no fue así, porque el planeta está muy cerca y gira muy rápidamente; los cambios que hemos medido en la velocidad de rotación de la estrella son de alrededor de 50 metros por segundo, como la velocidad de un coche.

P. ¿Qué opina de los otros dos planetas encontrados, sobre los que se ha especulado con la posibilidad de que alberguen vida?

R. Creo que el más interesante es el de la estrella 47 Ursa Major, por su periodo de rotación, por su masa como la de Júpiter y por su órbita casi circular. En cambio, el que está en 70 Virginis es, más probablemente una enana marrón, porque tiene una órbita muy excéntrica y su masa es seis o siete veces superior a la de Júpiter. Sería la enana marrón más pequeña que hemos encontrado, lo cual es también muy interesante. Sobre la posibilidad de vida..., en fin, mi opinión es que todas estas especulaciones no son serias. Su temperatura de alrededor de 80 grados puede ser adecuada para la vida, pero probablemente no es un planeta, y si lo es, es uno gaseoso, lo que no es apropiado para la vida.

P. ¿Cree que sería interesante lanzar al espacio telescopios infrarrojos para buscar planetas?

R. Es, sin duda, la técnica más esperanzadora para buscar planetas fuera del sistema solar, porque es la única que permitiría recibir directamente la imagen de estos objetos oscuros que al lado tienen otro muy luminoso que los enmascara. Para hacer algo así desde la Tierra necesitas óptica adaptativa, y aun así sería bastante difícil. Y la importancia de detectar la imagen es que se puede hacer espectrometría con ella; así se podría buscar la firma de elementos químicos que hablan claramente de la presencia de vida como el oxígeno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 3 de abril de 1996

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