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NUEVA LEGISLATURA

Trillo llama al diálogo desde la tolerancia

El nuevo presidente del Congreso fue elegido por 179 votos, frente a los 160 del socialista Solé Tura

A las 11.20, la expectación fue espesando el silencio en el hemiciclo del Congreso mientras se recontaban los votos. Dos minutos después, José Gómez, el diputado de mayor edad que presidía la Mesa en la sesión constitutiva de la Cámara, proclamó que Federico Trillo, diputado del Grupo Popular, había resultado elegido presidente con 179 votos a favor, frente a 160 del socialista Jordi Solé Tura, siete en blanco, uno nulo y otro para Enrique, Fernández Miranda (PP). Apenas dos horas después, Trillo y los otros ocho miembros de la Mesa ocuparon sus sitiales y el nuevo presidente del Congreso lanzó su primer mensaje de diálogo "desde la tolerancia" tras definir al Parlamento como la "razón dialogante y dialogada o, si se prefiere, construcción dialéctica de la razón política". Además de filosofía política, Trillo no olvidó la clave del arco que sostendrá esta legislatura: "Éste no es hoy un Parlamento de mayorías cerradas".

A Trillo le faltaron sólo tres votos de los 182 previsibles (PP, CiU, PNV, Coalición Canaria y el de Unió Valenciana). Al socialista Solé Tura también le faltaron dos de los 162 que sumaban los apoyos de PSOE e Izquierda Unida-Iniciativa per Catalunya. En cualquier caso, no hubo ninguna sorpresa y Trillo resultó elegido con mayoría absoluta en la primera votación. El resultado dio pie para que José María Aznar, líder del PP, dijese en el pasillo que tras la votación sentía la sensación de que algunos que tenían todavía dudas de que habíamos ganado las elecciones, después del día de hoy ya se les habrán quitado".También Solé Tura hizo una interpretación singular de los votos. Según el diputado socialista, su candidatura a la presidencia tenía más respaldo electoral que la de Trillo, si se sumaban los votos que ambas formaciones (PSOE e IU-IC) tuvieron en las elecciones generales del 3 de marzo.

Al margen de las interpretaciones, Trillo desgranó desde su recién estrenado sillón presidencial una breve pero intensa llamada a la concordia. Tras constatar paladinamente la realidad de que su grupo político no tiene mayoría absoluta acudió, como cita de autoridad, a Landelino Lavilla, presidente del Congreso con UCD, para recordar que aquél, en 1979, "reclamaba en momentos semejantes a éste diálogo en todos los ámbitos: diálogo entre los grupos parlamentarios y las fuerzas políticas que representan; diálogo en el seno de la Mesa y de ésta con la Junta de Portavoces; diálogo entre el Gobierno y la oposición; diálogo entre todos".

Trillo quiso hacer una asunción personal de comportamiento tolerante al asegurar a todos los diputados que el nuevo presidente "defenderá la voz y la palabra de todas y cada una de sus señorías con la misma convicción al menos y la misma pasión, si es necesario, con que hasta aquí ha defendido sus propias convicciones políticas".

Era una respuesta casi expresa de Trillo, las acusaciones que se habían vertido sobre su actitud como diputado extraordinariamente beligerante durante la pasada legislatura.

Tampoco olvidó Trillo apoyar todo su discurso en la piedra angular de nuestro ordenamiento jurídico, la Constitución, de la que dijo: "Ha sido hoy nuestro punto de llegada y ha de ser nuestro punto de partida, y pienso que también lo será de encuentro".

Elegido Trillo, los 348 diputados presentes en el hemiciclo -no acudieron María Jesusa Aróstegui ni Begoña Galdeano, diputadas de Herri Batasuna votaron a los cuatro vicepresidentes y otros tantos secretarios de la Cámara. Tampoco hubo sorpresas. Enrique Fernández Miranda (PP), con 115 votos, será, como primer vicepresidente, quien sustituya a Trillo a todos los efectos previstos en el reglamento. Joan Marset (PSOE) es vicepresidente segundo, con 102 votos; para Josep López de Lerma (CiU) fue la tercera vicepresidencia, con 66 votos, y el socialista José Beviá ostentará la cuarta, tras conseguir 60 votos.

El reparto de las secretarías obedeció también a lo pactado. Bernarda Barrios (PP) consiguió 116 votos y la primera secretaría. Pedro Antonio Ríos (IU), la segunda, con 87 papeletas a su favor; la socialista Carmen del Campo será tercera secretaria, con 70 votos, y el peneuvista Joxe Joan González de Txabarri, secretario cuarto, con 65 votos.

Trillo, con los miembros de la Mesa puestos en pie, procedió a, jurar la Constitución y a tomar juramento o promesa al resto de los diputados y declaró constituido el Congreso.

Llegó entonces la hora de los aplausos y de los primeros agravios visibles. Los diputados del PP y los de IU-IC aplaudieron al nuevo presidente, mientras los del PSOE permanecieron en silencio. En el momento de ser elegido, tampoco los nacionalistas catalanes y vascos le aplaudieron. Pero de las filas populares surgieron inevitables reproches por lo que consideraban falta de elegancia por parte de la oposición socialista.

Protocolos aparte, Trillo tuvo prisa en declarar sus primeros propósitos de actuación, y en una breve conferencia de prensa anunció tres objetivos para "revitalizar" el Congreso con el fin de que "recupere, aún más, el pulso vivo de la realidad de la calle". Se propone elaborar un reglamento de las Cortes Generales, que engloban al Congreso y el Senado, y que hasta ahora no existe; concluir la reforma pendiente del actual reglamento del Congreso, una tarea que ha resultado imposible en las dos anteriores legislaturas, y, por fin, intentar "por consenso" elaborar un estatuto de los parlamentarios.

Trillo desgranó algunos propósitos que darán lugar a largos debates. Ese estatuto contendrá desde aspectos protocolarios para garantizar a los diputados la significación que deben ostentar en todo momento, y especialmente en las circunscripciones por las que han sido elegidos, hasta "temas polémicos", como el sistema retributivo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de marzo de 1996