Dos sexos, dos estrategias

Un estudio revela que hay diferencias en la forma de aprender entre el hombre y la mujer

Los hombres rinden más. que las mujeres; reaccionan con mayor rapidez ante situaciones que exigen atención, y la actividad cerebral de unos y otras es diferente. Éstas son las principales conclusiones de una tesis doctoral realizada por la psicóloga María Jayme, de la Universidad de Barcelona, cuyo título es Diferencias individuales y de sexo en procesos atencionales, La investigadora vincula estas desigualdades a las estrategias que emplea cada sexo en los procesos de conocimiento.La utilizada por los hombres es de "tipo holístico" (visión global), sostiene; mientras que en las mujeres predomina la de "tipo serial" (visión secuencial). Ello motiva, por ejemplo, explica la profesora, que las mujeres tarden más tiempo en resolver una prueba de atención, porque al analizar el planteamiento punto por punto se alarga el proceso.

La psicóloga -que parte de la premisa que en la inteligencia general no hay distinciones entre sexos, aunque hay autores que díscrepan- sugiere que las conclusiones de su trabajo podrían estar relacionadas con "las diferencias hemisféricas" del cerebro, avaladas por recientes investigaciones internacionales. Pero, determinar con precisión si los factores biólogicos, como la estructura cerebral, influyen en la diversa respuesta de hombres y mujeres sería objeto de otro estudio en el que habría que utilizar "pruebas más sensoriales para ver si las diferencias se mantienen", indica.

En los experimentos de María Jayme participaron alunmos universitarios. La psicóloga les sometió a varias pruebas de inteligencia, previas para comprobar que los de uno y otro sexo mostraban características similares. La investigación -dirigida por Antonio Andrés Pueyo- fue realizada en laboratorio, duró cuatro años y constó de cuatro fases.

En la primera, la investigadora exploró las diferencias de sexo "en tareas atencionales" mediante ordenador. Por ejemplo, propuso a los alumnos que apretaran una tecla cada vez que apareciera cierta forma geométrica. Los resultados, señala, indican que "los hombres muestran un rendimiento significativamente superior a las mujeres". Los alumnos, sigue, "demostraron más seguridad y decisión" que las alumnas.

En la segunda y tercera fases del trabajo, la psicóloga quiso ver las desigualdades en cuanto a la velocidad de respuesta. Éstas sólo se manifestaron "en las tareas más complejas", dice; en las sencillas, hombres y mujeres respondieron de forma similar.

Por último, cuenta la autora del estudio, se realizaron "dos registros de potenciales evocados cerebrales auditivos". Para ello aplicó electrodos en la cabeza de los estudiantes y los sometió a estímulos audítivos. Con esta prueba, se pretendía buscar diferencias en la actividad cerebral. Y María Jayme las encontró. Tanto en la latencia (las mujeres tienen latencias más breves que los hombres) como en la amplitud (tienen amplitudes mayores) que aparecían en el componente P300, relacionado con el procesamiento de la información. La psicóloga asegura que ésta es, para ella, la parte más interesante, "porque el campo de la electrofisiología ha sido muy poco trabajado desde esta perspectiva".

Vistos los resultados de este estudio, resulta paradógico que las chicas sacan mejores notas que los chicos en la escuela. La psicóloga tiene respuesta. "La mayoría de las mujeres", contesta, "al llegar a la edad adulta no siguen demostrando las mismas habilidades que en la escuela; parece como si las mujeres tuviéramos una cierta reticencia a ocupar puestos de responsabilidad que nos exijan competir con hombres. En este caso, no se trata de funcionamiento mental, sino de algo sociocultural".

También factores relacionados con la personalidad, agrega la profesora, están vinculados al menor rendimiento de la mujer adulta, como "el nivel de seguridad o las expectativas". En este sentido, María Jayme considera que, más allá del valor científico de su trabajo, éste puede servir para que las mujeres "sepamos más cosas de nosotras y nos conozcamos más, lo que siempre puede ayudarnos a cambiar". "Si es cierto que estamos haciendo las tareas de forma distinta a los hombres y eso nos perjudica, debemos actuar ahí", concluye.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 17 de marzo de 1996.

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