El PP aplaza la instalación de nuevas gasolineras en la capital hasta 1997

El Partido Popular mantendrá congelado otro año más el concurso para adjudicar la construcción y explotación de 57 nuevas gasolineras en Madrid. Ignacio del Río, el nuevo concejal de Urbanismo, ha decidido incorporar al nuevo Plan General de Madrid, cuya aprobación definitiva llegará previsiblemente en octubre, las normas para la ubicación y gestión de nuevas gasolineras en la ciudad."Hasta 1997 no estaremos preparados para convocar el concurso", calcula el edil del PP.

Del Río, que se incorporó al Ayuntamiento en junio pasado, comenzó a estudiar el plan de gasolineras hace una semana. El proyecto permanecía olvidado en un cajón desde hace más de un año.

Incluía, además de la localización de las nuevas gasolineras en terrenos expropiados por el municipio, un canon para el Ayuntamiento de 0,5 pesetas por cada litro de combustible vendido. Unos 200 millones al año que ingresarían en las menguadas arcas del consistorio.

El 13 de diciembre de 1994, hace ya 14 meses, el alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano decidió anular el concurso convocado para la instalación de 57 nuevas estaciones de servicio en Madrid, la ciudad con menos surtidores por habitante de toda España.

Las denuncias sobre la existencia de un acuerdo previo al fallo del concurso -conocido como Pacto del Race- que repartía la mayoría de gasolineras entre Repsol, Campsa, Cepsa y Petronor hicieron rectificar al alcalde de Madrid. "Si alguien creyó que hacía negocio se ha fastidiado. El concurso no va a seguir adelante por la pléyade de conflictos que ha desencadenado".

El acuerdo previo entre las multinacionales del sector fue promovido por Pedro Areitio, entonces gerente municipal de Urbanismo, en las instalaciones del RACE próximas al circuito del Jarama.

Tras la marcha atrás del alcalde, nadie se ha atrevido a resucitar el concurso.

El edil de Urbanismo moifica el plan de gasolineras que dejaron sus antecesores

El frustrado acuerdo entre multinacionales favorecía también a los gasolineros. Los dirigentes municipales, según el Pacto del RACE, obligaban a las multinacionales a entregar dos tercios de las concesiones a explotadores privados. El Ayuntamiento, además, pondría el nombre de la mitad de esos empresarios privados que trabajarían en las nuevas gasolineras.

Algunas multinacionales extranjeras no aceptaron el reparto y, tras denunciar el sistema elegido por el Ayuntamiento para distribuir las nuevas concesiones, amenazaron con recurrir a los tribunales europeos.

El concurso madrileño anunciaba grandes beneficios a los vencedores. El precio de una gasolinera en la ciudad ronda los 700 millones de pesetas y el negocio es sencillo: por cada litro de gasolina, el explotador gana entre 10 y 15 pesetas. En Madrid, las estaciones de servicio venden 10 millones de litros al año de media.

La anulación del concurso no dejó satisfecho a nadie. El concejal de Urbanismo, Ignacio del Río (PP), reconoce que el sector petrolero está inquieto por el concurso de Madrid, donde se reparte el mayor negocio de gasolineras de toda España. Algunos de los representantes de este sector han visitado la Gerencia de Urbanismo en las últimas semanas. Del Río pide calma.

El titular de Urbanismo ha tenido varias "reuniones internas , para estudiar el concurso de estaciones de servicio y ha resuelto cambiar algunas cosas. "El plan de gasolineras existente no era bueno, por eso el alcalde anuló el concurso", dice. "Ahora tendremos que introducir algunas mejoras". Del Río no aclara qué cambiará.

El concurso eliminado por Álvarez del Manzano establecía la construcción de 57 gasolineras en la ciudad, la mayoría en los distritos periféricos y varias en los bordes de la nueva M-40.

Los terrenos elegidos eran, mayoritariamente, de propiedad municipal. Los suelos privados seleccionados para instalar una gasolinera serían expropiados por el Ayuntamiento.Información privilegiada

Las fincas privadas elegidas destaparon una supuesta información privilegiada. El ex concejal del CDS, Eduardo Larraz, que dirigió entre 1991 y 1993 el área de Circulación y Transportes del Ayuntamiento, compró un terreno por 15 millones de pesetas que luego entró en la lista de las 57 parcelas elegidas por el Ayuntamiento para situar las nuevas gasolineras.

Otras denuncias anónimas, surgidas a la sombra del concurso, también apuntaron a ex concejales e incluso a personas próximas al alcalde como propietarios de terrenos que,, tras su expropiación por el Ayuntamiento, se convertirían en estaciones de servicio.

Este modelo de localización de gasolineras no convence ahora a Del Río: El concejal valora una fórmula mixta: "El patrimonio municipal de suelo serviría para evitar tentaciones monopolísticas.

Pero también podrían instalarse gasolineras en terrenos privados. Se trata de establecer las normas concretas sobre ubicación de estaciones de servicio y determinar su fórmula de gestión", explica.

Hasta que se resuelvan estos trámites, Madrid continúa siendo la ciudad de España con peor servicio. Las estaciones que funcionan en la ciudad venden hoy por término medio el doble de combustible que las de otras provincias. El negocio para las gasolineras madrileñas en activo sigue siendo redondo.

La capital tiene abiertas 95 estaciones de servicio, a las que ayudan 57 surtidores de acera.La relación es de una gasolinera por cada 22.200 habitantes. En las capitales europeas hay una estación por cada 3.000 habitantes de media: en Roma, una por cada 2.043; en Londres, por 3.745; en Oslo, por 4.129; en Viena, por 3.650.

Si se autorizan 57 nuevas gasolineras, la competencia reducirá los beneficios de las existentes. La recaudación caerá.

Fuentes próximas al sector petrolero extranjero que opera en España denuncian que los que se benefician de la actual situación -gasolineros y suministradores, principalmente Repsol- no quieren que nada cambie para que todo siga igual.La falta de nuevos surtidores, según estas fuentes, impide la competencia y, por tanto, la reducción de precios de la gasolina. En otras ciudades de España es más barata.

Pero según las petroleras extranjeras, Madrid es diferente, y sus gasolineras están controladas por cuatro familias que impiden la bajada de tarifas. En las capitales europeas, la proximidad entre gasolineras acaba beneficiando al bolsillo del automovilista por la feroz competencia que surge entre los negocios.

El municipio ingresará 200 millones de pesetas al año con la instalación de nuevas gasolineras, que deberán pagar un canon de 0,5 pesetas por cada litro de gasolina vendido, según aprobaron los dirigentes del PP hace más de un año.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 11 de febrero de 1996.

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