Cartas al director
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Perplejo

Unas notas simplemente a cuenta del artículo publicado en EL PAÍS del 15 de enero de 1996, El jurado del Prado dedica 45 horas a elegir entre 480 ideas. Independientemente de la convocatoria y de la naturaleza del concurso, creo que su diario debería aclarar algunos puntos:¿Qué significa: "Según conocedores de este tipo de concursos, la dificultad del jurado es hacer coincidir los proyectos seleccionados con las grandes firmas"? ¿Asume el redactor con estas afirmaciones que el concurso no es anónimo, que el jurado no actúa limpiamente y que pretende seleccionar las grandes firmas en lugar de los buenos proyectos?

¿Qué significa: "Las complicaciones aumentan por la semejanza de los dibujos Y Presentaciones, que ha dado lugar a varios errores de interpretación, como ocurrió con algunas de las intervenciones de Mitterrand en París"? ¿Asume el redactor que lo correcto sería que no se parecieran los proyectos entre sí y, por tanto, fuese más sencilla la identificación?Después de leer esto, uno se encuentra realmente perplejo. Estas explicaciones, o falta de explicación en el fondo son un argumento de autoridad que provoca confusión acerca de estas convocatorias, ya complejas de por sí y por la propia dificultad de la arquitectura de hoy, difícil de proyectar y difícil de entender. Actitudes como ésta dispensan de tener ideas y provocan un clima de desconfianza y duda sobre la imparcialidad y el buen hacer que debemos asumir de un jurado de esta categoría.- .

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 29 de enero de 1996.

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