Cartas al director
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Viaducto: trampa mortal

El pasado día del cual no quiero ni acordarme estuve en la calle de Segovia cerca del para algunos famoso y para otros terrible Viaducto por sus continuos y trágicos suicidios de gente desesperada. Y lo hacen en el corazón de Madrid, en un lugar que or su altura y facilidad, concede toda la posibilidad de que un frágil cuerpo quede destrozado, sin haber tenido el más mínimo tiempo para pensar que se puede seguir. de alguna otra manera.

Señor alcalde, hay que encontrar la forma para no caer en esta trampa.

Personalmente he hablado con arquitectos y artistas y hemos encontrado la solución; supongo que usted contará con un gran equipo que también podrá hacerlo.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 21 de enero de 1996.