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Cíta entre culturas

Una asociación organiza encuentros personales entre inmigrantes y madrileños

La inmigración es cosa de dos: de quien llega y de quien le recibe. Por eso, la asociación Madrid Puerta Abierta ha puesto en marcha un programa de ayuda mutua entre inmigrantes y madrileños. Su método es curioso, y consiste en organizar citas personales entre unos y otros para que el conocimiento entre culturas sirva de antídoto contra la xenofobia y los guetos.Mufufu A Moanda, un zaireño de 29 años llegado a Madrid hace dos, estaba harto de tratar sólo con africanos. Pero hacer amigos del foro le resultaba difícil. "Conocía a algunos voluntarios de asociaciones, pero en mis ratos libres siempre me juntaba con inmigrantes", explica este contable financiero que ha obtenido la residencia como ayudante de obras.

Hace un año supo que Madrid Puerta Abierta concertaba estas citas a ciegas con españoles. Y se apuntó. Después de varios encuentros algo fallidos, quedó con Alfredo, un abogado madrileño. Y ha fraguado la amistad.

María Arrillaga, una de las promotoras de la asociación, explica que, al apuntarse al programa, inmigrantes y madrileños cuentan aspectos de su vida y de sus gustos. "Procuramos citar a personas que, a partir de los datos que tenemos, creemos que pueden entendeárse", explica. Después, la química surge o no. "Hablamos con unos y con otros. Si la cosa marcha, pues bien; si no, se concierta otro encuentro", añade. Aunque el funcionamiento puede recordar una agencia matrimonial, la finalidad es bien distinta.

"Los madrileños que se apuntan están muy concienciados contra el racismo y quieren abrir puertas a los llegados de otros países; los inmigrantes buscan el trato con los españoles", concluye Arrillaga. Así, se han creado 22 relaciones con mayor o menor fortuna. Los modos de ayuda mutua son tan variados como las personas y situaciones. La asociación trabaja por ahora en locales prestados. Rosario Murga, una peruana de 28 años nacionalizada española, conoció hace una década en su propia piel lo que es llegar a un país extraño. Por eso intenta ahora tender un puente a Jean Jacques, un congoleño de 34 años solicitante de asilo.

Él asegura que Rosario le anima y ayuda en su pelea diaria por los papeles, el trabajo y la vivienda. Ella dice que Jean Jacques le brinda toda su amistad. Su caso es un ejemplo de tenacidad para romper barreras. El. primer día que se vieron, ni él sabía español ni ella francés. En sus siguientes encuentros llevaron dos invitados: sus diccionarios.

Madrid Puerta Abierta. Martes y miárcoles, de 10.00 a 13.00, en Andrés Borrego, 4 (521 81 22).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de enero de 1996