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Tribuna

Así los quiere Gíl

> Un desastre ambulante. El partido todavía estaba por calentarse cuando un lanzamiento a Cañas sorprendió a la defensa del Atlético. Molina salió a la desesperada y cortó la jugada con la mano y con derribo de Cañas. Dio igual. El árbitro miró lado. Y así en otras jugadas cruciales. Y siempre equivocándose en la misma dirección. Rubio Valdivieso fue un desastre ambulante. Gil este año no habla de árbitros. Ya ha resuelto el problema arbitral.> Patada a seguir. Así planteó el partido el Betis. A esperar en su campo y a lanzar balonazos arriba, para que los persiguieran Cañas, Alfonso o Jarni. El 0-0 inicial clasificaba a Ios béticos y les pareció conveniente por eso renunciar a la elaboración de fútbol y jugar a que el tiempo corriera y a la lotería del contraataque.

> Tres en uno. Un minuto para resolverlo todo. Un córner, del laboratorio de Antic, supongo, que acaba en gol, de Geli. Luego, mientras los béticos se rascaban la cabeza pensando que el plan A había fallado porque el 0-0 ya no era posible, jugada rápida y gol de Penev. En un minuto el Betis había pasado de no necesitar ningún, gol a necesitar tres. Eso por salir a no jugar. Claro que siempre le quedará el consuelo de quejarse del árbitro.

> La redención. Tras el descanso, otro juego. El Betis sacó delanteros, ánimo, disposición, desesperación copera. Le sirvió para marcar un gol, para hacer disfrutar y soñar a los suyos, para poner en evidencia a un Atlético que flojea. Pata redimirse, en una palabra. Y uno se pregunta siempre en estos casos: ¿por que no jugó así desde el principio?

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