El gobierno sueco decide recortar ayudas sociales para reducir el déficit

Con la Ilegada del nuevo año entraron en vigencia en Suecia una serie de medidas: anteriormente aprobadas por el Parlamento, que constituyen un nuevo paso en el progresivo desmantelamiento de uno de los más amplios y generosos sistemas de bienestar de Europa. Las nuevas medidas de ahorro afectan directamente a la economía familiar.La asignación por cada hijo se reduce de 750 coronas por mes (aproximadamente unas 14.000 pesetas por cada hijo) a 640 coronas, el seguro de paro se rebaja del 80% al 75%, así como también se suprime un pago suplementario por cada nuevo hijo nacido. Paralelamente, se disminuye el subsidio a los medicamentos, se aumenta el costo de la visita a médicos y dentistas y se reduce el seguro de enfermedad desde un 80% al 75%.

Los motivos esgrimidos para la aplicación de estas medidas son la necesidad de reducir el déficit presupuestario, uno de los objetivos que exige la convergencia según los tratados de Maasttrich. Dichas medidas han provocado una sensible pérdida de popularidad del Gobierno socialdemócrata de Ingvar Carlsson, según revelan los últimos sondeos de opinión. Pero más grave que esto han provocado una grave crisis interna cuyas consecuencias podrán medirse en toda su dimensión en el congreso extraordinario que el partido celebrará en marzo.

Como medidas compensatorias, el Gobierno aprobó una rebaja del IVA para los alimentos, que entró en vigencia el pasado primero de año, pero los comerciantes anunciaron ya que los precios subirán en marzo con lo que sus efectos quedarían neutralizados. Otra medida destina da a frenar el descontento es el anuncio formulado, por Ingvar Carlsson, sobre la aplicación de un impuesto a los ingresos superiores a las 20.000 coronas mensuales. Esta nueva medida lía sido criticada desde la oposición, pero apoyada por vastos sectores, incluso la Confederación General de Trabajadores, ya que en los últimos meses han proliferado las denuncias sobre contratos blindados para directores de distintos organismos, con jubilaciones millonarias que constituyen un privilegió, indebido que pagan todos los contribuyentes.

Como una medida de la situación de malestar social que existe actualmente en Suecia cabe señalar que el sector de la salud lleva más de un mes de huelga en reclamos de un convenio salarial, sin que hasta el momento se hayan podido poner de acuerdo las partes. Esta dureza no era frecuente en Suecia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0003, 03 de enero de 1996.

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