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Un fusil con mira telescópica desapareció del Cesid cuando Perote fue separado del centro

Un fusil con mira telescópica, que estaba depositado en el Cesid a finales de los ochenta, desapareció tras la rnarcha de su jefe de operaciones, Juan Alberto Perote. Así lo explicó el ministro de Defensa, Gustavo Suárez Pertierra, a los miembros de la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso durante la reunión a puerta cerrada que mantuvo con ellos el pasado 2 de octubre. Garzón ha citado a declarar a un hermano del ex espía, el coronel en la reserva José Antonio Perote, quien, según algunas fuentes, guardaría dicho fusil, supuestamente utilizado en una acción de los GAL.

Suárez Pertierra explicó a los diputados que, en las 1.245 microfichas sustraídas del Cesid por Perote, no figura ninguna alusión al asesinato del etarra Eugenio Gutiérrez Salazar, El Tigre, el 25 de febrero de 1984 en la localidad francesa de Mauleon, con un fusil del calibre 22 dotado de mira telescópica, en contra de lo que publicó El Mundo el pasado 20 de septiembre. El mismo diario aseguró 10 días antes que El Tigre fue asesinado con un fusil proporcionado por el Cesid y que el arma sigue existiendo y la guarda un militar en un armario de su casa.Según el ministro, la única pista que han encontrado los actuales responsables del Cesid es la alusión, en una de las periódicas revistas de armas que se realizan en el centro, al igual que en cualquier otra dependencia militar, a un fusil con mira telescópica adscrito al departamento de Perote.

En las revistas de armas realizadas después de que Perote fuese apartado del servicio secreto, en noviembre de 1991, no vuelve a mencionarse este fusil, cuyo paradero se desconoce. El asesinato de El Tigre, de dos disparos realizados con un fusil de marca Remington a 200 metros de distancia, se produjo 48 horas después del atentado contra el senador socialista Enrique Casas. Los jueces franceses atribuyeron la acción al policía José Amedo y al mercenario Jean Philippe Labade.

Según el abogado de Perote, Jesús Santaella, ayer estaba citado por Garzón un hermano de su cliente, José Antonio, también coronel en la reserva, pero no pudo declarar al encontrarse fuera de Madrid, por lo que la cita ha sido aplazada hasta el miércoles.

Santaella no explicó los motivos por los que Garzón, que investiga el primer atentado mortal asumido por los GAL -la muerte de Ramón Oñaederra, Kattu, el 19 de diciembre de 1983 en Bayona (Francia)- ha llamado a declarar al hermano de Perote.

José Antonio Perote publicó el pasado 3 de diciembre en Abc una carta abierta a su hermano en la que deslizaba una afirmación enigmática: "¿No hará falta dar un empujoncito para que alguien te acompañe en el Aquí estoy yo? ¿O quieres que sea yo el que lo haga?" José Antonio, aseguraba, además, que su hermano está protegiendo a muchos que colaboraron con él y que, bajo su paraguas, se han refugiado también algunos "con uniformes entorchados [militares] o de paisano".

En buena lógica, la citación de José Antonio Perote obedecería a que su hermano lo mencionó el pasado 30 de noviembre, cuando declaró por primera vez ante Garzón por el asesinato de Oñaederra. Perote volvió a declarar ayer, durante 45 minutos, ante el juez de la Audiencia Nacional para aportar algunas precisiones respecto a su anterior declaración.

Entonces dijo que, el día antes del asesinato, informó verbalmente al director del Cesid, Emilio Alonso Manglano, de que iba a realizarse un atentado, aunque no pudo precisar el lugar dónde se cometería ni la identidad de la víctima.

Tanto el día 30 como ayer, Perote compareció cómo testigo, sin que el juez cambiase su condición por la de imputado al término de la declaración, a la que no asistió su abogado.

El ex policía Michel Domínguez declaró en diciembre pasado a Garzón que él leyó el comunicado en el que se asumía el asesinato de Kattu en nombre de los GAL, por orden de su superior, el comisario Miguel Planchuelo, a quien se lo dictó el entonces gobernador civil de Vizcaya Julián Sancristóbal y el jefe superior de Bilbao Francisco Álvarez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de diciembre de 1995

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