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HB expulsa con violencia a un pacifista de su sede donostiarra

El desfile de féretros que vio el martes en los informativos de televisión de las seis víctimas del atentado de Madrid le llevó a KoIdo Alday, de 35 años, a trasladarse del pequeño pueblo navarro de Zubielki, en el que reside, hasta la sede de Herri Batasuna en San Sebastián con la intención de encerrarse en ella para pedir a ETA que deje de matar. Militantes de HB desalojaron de forma violenta al pacifista argumentando que se encontraba en una propiedad privada.Al tiempo que le sacaban a rastras, los miembros de la coalición abertzale le increparon preguntándole si conocía Intxaurrondo, en alusión al cuartel de la Guardia Civil en la capital guipuzcoana.

La intención de Alday, según manifestó a EL PAÍS, era la de hacer llegar a los dirigentes de HB su "más sentida invitación a que dejen de matar, entendiendo que ellos son tanto o más responsables de los muertos de éstos últimos días, tanto en Madrid como en Itsasondo". Lo que deseaba era trasmitir a toda España que el 90% de los vascos estamos con ellos y que los que matan y les apoyan son una minoría".

Alday se presentó a las 9.30 en la sede de donostiarra de HB con un macuto y un saco de dormir. Fue recibido por el dirigente de la Mesa Nacional y concejal de San Sebastián Joseba Álvarez, a quien entregó una nota pidiendo que "en nombre de Dios, dejen de matar y respeten la vida de los seres humanos".

"Me dirigí a ellos en la lengua que tanto respetan y mi deseo era ir en forma pacífica. No pensé que iban actuar de forma violenta. Conocía a algunos de ellos desde hace muchos años y no pensaba que iban a reaccionar como lo han hecho". Alday no milita en ningún movimiento pacifista pero sí ha estado integrado en grupos a favor del euskera, de la ecología y es objetor de conciencia e insumiso.

Alday no cree que su acción sea el resultado de una chaladura, aunque reconoce que tenía que haberlo preparado mejor y animó a los ciudadanos vascos a perder el miedo. "Hay que adoptar una actitud más activa, firme y, si cabe, más alegre en favor de la paz y la vida, para superar el odio y rencor que ETA y su entorno siembran en este país".

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