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Lolita cambia de imagen

La hija mayor de Lola Flores recoge la herencia póstuma de su hermano Antonio

Lolita irrumpió en el mercado discográfico en octubre de 1975. Su carrera ha sido bastante gris, acaso por el repertorio desvaído, o quizá por ser la menos definida en una familia de artistas personalísimos. Ahora, 20 años después, se ha efectuado un cambio radical. En febrero pasado había comenzado a preparar un disco de la mano de su hermano Antonio Flores. Ya estaba casi todo a punto. Pero en 10 días de mayo sobrevino la doble tragedia; en junio se separó de su marido. Puro vértigo.Tras la tempestad viene la calma. Con 37 años, es una mujer nueva, con una imagen mucho más natural y desenfadada, y con un disco, Quién lo va a detener, en la onda de lo que se estila en estos momentos. La mitad de las canciones están firmadas por su hermano. En la dedicatoria del disco, Lolita escribe una breve carta a Antonio Flores que concluye así: "Gracias por ser mi hermano y mi Genio Cara de Pájaro". Hay una posdata: "Dale muchos besos a mamá". Durante muchos años ha estado al rebujo de su madre. "Ella", dice con emoción, "hacía sombra al más pintado. Estuve siempre a su lado porque ésa era mi obligación. Es cierto que me apoyaba en ella, pero también ella se apoyaba en mí. Tener a una persona tan fuerte a tu lado implica que la gente no toma demasiado en cuenta lo que tú haces".

En cuanto a su hermano, con el que estuvo muy unida, especialmente los dos últimos años, afirma: "La verdad es que yo estaba un poco celosa porque le daba siempre canciones a Rosario y a mí no me echaba en cuenta. Pero él creía. que yo estaba aún por descubrir. Al fin, nos pusimos a trabajar. El cambio de imagen surgió con fluidez, sin marketing por medio. Yo siempre he ido cambiando de forma natural".

Quién lo va a detener iba a salir par a el verano, pero los acontecimientos trastocaron los planes: "La gente hubiera pensado que aprovechábamos el morbo con ánimo de lucro, cosa que, bien sabe Dios, era totalmente ajena a nuestras intenciones". Antonio Flores componía para sí mismo, "pero luego llegábamos mi hermana y yo como dos ladronas y le arrancábamos los temas".

Antonio dejó escritos muchos esbozos de canciones ("como para tres o cuatro albumes"). Pero no habrá disputas entre ella y Rosario: "En absoluto. Estamos, muy unidas y nos respetamos extraordinariamente. A mí me halaga que la gente se ponga de pie en las plazas de toros aclamando a mi hermana. Seguiremos siendo una familia compacta y nos ayudaremos mutuamente".

La canción más emotiva es la que da título al disco. La compusieron Antonio Carmona, cantante de Ketama, y Lolita a partir de un estribillo de su hermano. En los coros está mucha gente a la que Antonio quería, su hija Alba, sus músicos, su ex mujer, sus amigos. Eran unas treinta personas en el estudio.

En la hoja promocional de¡ nuevo disco se dice que inicia esta etapa "desprendida dolorosamente de cordones umbilicales que la ataban a otras vidas y otras músicas". Ella matiza: "No me he desprendido, me lo han quitado. Y al faltarme ese cordón umbilical, me he empezado a quitar losas de encima. Rectificar es de sabios. Tengo todo el derecho del mundo a hacer otras cosas e intentar vivir de otra manera".

Está pletórica de ilusión, como niña con zapatos nuevos. Incluso cuando habla de sus muertos, lo hace desde el sosiego. Las 11 canciones de Quién lo va a detener suenan a fresco, y su voz despliega una serie de matices que pueden asombrar a muchos. Se siente a gusto interpretando pop, salsa, bossa, nuevo flamenco y hasta un bolero. "No quiero demostrar nada ni dejar boquiabierto a nadie. Sencillamente voy a seguir en esa línea. No tengo ganas de volver a hacer lo que hacía antes".

En estos últimos meses ha tenido varias enganchadas con la prensa del corazón, que no ha cesado de acosarla. Ella comenta: "Lo llevo con cierta resignación. Pero cualquier día me voy a poner al borde de un ataque de nervios y, les vuelvo a dar otro corte de mangas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de diciembre de 1995