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Tribuna:VUELTA 95

Conservando el nervio

La etapa ha sido tranquila y puede que a la gente se le haya hecho aburrida, pero a los que hemos estado todos los días delante, sufriendo lo nuestro, nos ha venido bastante bien. Para más gusto, además, tenemos por fin buen tiempo y el aire, al que al principio temíamos bastante, no ha soplado con fuerza. Todo ha sido muy tranquilo salvo por los cortes que se han producido a partir de Dos Hermanas con la inercia de la meta volante. La gente empezó a arrancar con fuerza y se vio que el Telekom y el TVM querían controlar la carrera para que se Regara en pelotón y hubiera sprint. Los últimos 50 kilómetros se dedicaron nada más que a llevar un fuerte ritmo por las calles de Sevilla la velocidad era de 60 kilómetros por hora, pero como las calles eran anchas -sólo era complicada la curva adoquinada- lo hemos llevado sin peligro y fácil. Lo que también ha cambiado es el ambiente. Ha habido cantidad de gente. Las cunetas, a tope, aunque hay algunos que salen a la carretera sólo para ver si salen en televisión. Son peligrosos porque a veces nos dan la espalda y nosotros vamos a toda velocidad y no los vemos. Se ve que esto es el sur, la alegría de España. David [García] y yo siempre vamos juntos. Hasta compartimos habitación ahora que se ha retirado Aparicio, que era con quien dormía yo. Sabíamos que había posibilidad de aire y que podía producirse un corte y como nos gustaría mantener nuestras posiciones, y a ser posible mejorarlas, debíamos estar atentos al final. Desde Dos Hermanas hemos estado siempre entre los 40 primeros. Para eso yo me dejado guiar por Cabello, que conoce bien la zona. Por si las moscas hay que estar delante. Hay más tensión, pero sólo, es una hora, no más. Nosotros, los jóvenes, debemos medir lo que hacemos. No recuperamos lo mismo que un ciclista ya hecho.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de septiembre de 1995

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