Cientos de fieles acompañan a la Virgen de la Torre hasta Vallecas

Cientos de personas recorrieron ayer los cinco kilómetros que separan la ermita de Vicálvaro de la parroquia de San Pedro Ad Víncula (en Vallecas Villa, construida en 1565 por Juan de Herrera) para acompañar a la Virgen de la Torre en uno de sus dos periplos anuales. Desde el siglo XVIII, los vecinos de ambos distritos madrileños cambian de sede cada seis meses la imagen para dar satisfacción a ambas comunidades.

Cuenta la tradición que vicalvareños y vallecanos encendieron una hoguera y determinaron que la Virgen se quedaría en la localidad hacia donde se inclinase el fuego: las llamas señalaron Vallecas, y el humo, Vicálvaro. Así que a mediados de mayo la Virgen de la Torre va de la parroquia de San Pedro a la ermita de Vicálvaro y en septiembre vuelve a Vallecas, donde una multitud recibe a la imagen entre luminarias, campanadas y el canto de la Salve.

Este año, la romería contó con la partipación del alcalde, José María Álvarez del Manzano, quien asistió acompañado por la concejal de los distritos de Vicálvaro y Vallecas Villa, Carmen Torralba.

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