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VUELTA 95

Juegos florales

El primer final en alto no encendió ni un ápice el tono mortecino que manda en las declaraciones de los guionistas de la Vuelta. Ausentes los voceras, los Javier Mínguez o José Miguel Echávarri, amantes de buscar polémicas cotidianas para animar el cotarro, en los pasillos de la ronda sólo se oyen las quejas de Manolo Saiz porque sé le critica su forma de llevar la carrera, cuando su equipo, el ONCE, es el único que intenta levantar las etapas. Ni siquiera Juan Fernández otro de la vieja escuela, quiere entrar en el juego. Ganas tiene -"Manolo Saiz es un héroe", dice-, pero enseguida rectifica y proclama que se guarda lo que piensa. Entonces se entrega a los juegos florales.La finalidad es apartarse de la responsabilidad, una posición que quema, y entregar los galones a otros. "Claro, Olano puede ganar la Vuelta, pero se contentaría con terminar en el podio", dice el director del Mapei de su pupilo. Quizá lo haya aprendido de Ugrumov y el entorno del Gewiss, que ponen cara de susto cuando se les pregunta por sus posibilidades. "Es que los del ONCE están que sacan el córner y van a rematarlo", añade Fernández, continuando con su tarea exculpatoria.

Los escondidos

Los que pueden actuar de francotiradores, tampoco se están destacando por echar sal en las heridas. "Se ha confirmado lo que se vio en el prólogo, que aquello no fue una casualidad. Pero seguro que hay por ahí hombres escondidos, como Virenque o Pantani", fue el análisis de la jornada, plano, aunque real y enigmático, de Eusebio Unzue, director del Banesto, un equipo que no pudo colocar a ninguno de sus fuertes por delante debido a la caída que sufrió Aparicio.

Si los jefes van así por la Vuelta, sus corredores no serán los primeros en romper hostilidades. Por lo menos no Abra ham Olano, que sigue segundo, aunque detrás de otro líder. "No me ha sorprendido que Jalabert ganara así", dijo el corredor de Anoeta. "Sin embargo me ha extrañado que Zülle no intentara saltar. Esperaba que fuera él el que lo hiciera, pero, claro, llevando a Jalabert delante no podía". El ciclista guipuzcoano, primer maillot amarillo de los tres que lleva la Vuelta, empezó a ver quiénes serán los hombres más complicados. "Esperaba a Riis más fuerte", dijo con cierto alivio. "Pero lo de Ugrumov me pare ce normal. Es un hombre que irá'de menos a más y en la última semana será terrible".

El ganador del Naranco, Laurent Jalabert, no aprovechó su victoria para postularse como líder del ONCE. "He demostrado en el Tour que puedo andar bien en carreras de tres semanas", dijo Jalabert, "pero los momentos clave de esta Vuelta, la contrarreloj y el Tourmalet, son más para Zülle que pa a mí. El líder siempre es él".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de septiembre de 1995