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CARTAS AL DIRECTOR

Reto a los publicitarios

El día 15 de agosto crucé el centro de Madrid, desde el noreste hasta el paseo del Rey, cerca del parque del Oeste; estaba Madrid vacío, en pleno puente de agosto, y tenía su encanto contemplar las principales calles del centro de Madrid, Gran Vía, Cibeles, Castellana... -habitualmente abarrotadas- vacías, sin tráfico ni gente, y disfrutar así del encanto de la Villa.Sin embargo, a lo largo de este recorrido, decenas de veces me tropecé con un anuncio desagradable y absurdo que, con repetida frecuencia, franqueaba la Castellana, o la calle que se tratase.

Lo que se anuncia -una película- debe ser de tan escasa calidad, sin el más mínimo atractivo propio, que utiliza, como único reclamo de la atención, el recurso más fácil a lo soez, chabacano y raro.

No sé de qué película se trata, pero, en cualquier caso, esta publicidad pobre y, burda -y esa película- lanza un reto a publicitaríos y productores de cine

verdaderamente creativos que acepten el desafío de decir algo de interés y de decirlo con belleza.

La estética -y también la ética- no es un lujo, para eruditos del arte; forma parte, pienso, del respeto que merece cada persona, y de toda persona que sale a la calle.

Y, en este punto, no puedo dejar de aludir a la curiosa inhibición de nuestro Ayuntamiento, que se supone que ha de velar por el medio ambiente, la moralidad, pública, etcétera, y no duda en contratar su mobiliario urbano a tal publicidad.-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de septiembre de 1995