Ardanza asegura que le garantizaron una solución "pacífica" al relevo de los obispos

El presidente del Gobierno vasco, José Antonio Ardanza, aseguró ayer que "altas jerarquías eclesiásticas" se comprometieron ante él hace tres años a resolver de "forma pacífica" la sustitución de los obispos de Bilbao y Vitoria. Ardanza afirmó que esas "altas jerarquías", que no identificó, le indicaron que podía estar tranquilo, que la Iglesia conocía la dificultad del problema y adoptaría la solución más adecuada. Dijo que tomó la iniciativa de interpelar a las "altas jerarquías eclesiáticas" a petición de "sectores importantes" del clero vasco preocupados ante la posibilidad de que la Santa Sede pusiera al frente de los obispados de Bilbao y Vitoria a prelados no vascos.

El lehendakari señaló que hay mucha hipocresía y cinismo en las críticas contra el PNV, pero apuntó que él sigue confiando en que la jerarquía eclesiástica respete finalmente el compromiso adoptado ante él. Respecto a la normalización del País Vasco, se mostró "escéptico a corto plazo" sobre la posibilidad de reconstruir el consenso democrático de la Mesa de Ajuria Enea. "Todos ustedes saben que los intereses partidistas están primando ya que", dijo, "se está jugando a muy corto plazo para ver cuándo se convocan las elecciones". Reiteró que la crisis del Gobierno central, con "un Ejecutivo de Madrid atrapado, debilitado, sin casi capacidad de movimientos", y una oposición que "le marca muy de cerca", repercute también en el proceso de pacificación en la medida en que impide la asunción de compromisos.

Según Ardanza, los vascos tampoco deben estar "demasiado obsesionados con lo que pueda pasar en Madrid" porque, añadio, "hasta cierto punto nos debe ser indiferente que haya un Gobierno socialista o un Gobierno popular".

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 01 de septiembre de 1995.

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