Enfado a todo trapo

Un taxista se enoja con sus clientas y se venga tomando curvas a 140 kilómetros

Un sufrido viaje en taxi desde el aeropuerto de Barajas hasta el Pinar de Chamartín ha terminado en los tribunales de justicia. El acusado es un taxista que supuestamente se enojó con sus clientas, las insultó y, para vengarse, las asustó tomando curvas a 140 kilómetros por hora.El suceso ocurrió hace un par de domingos. Beatriz S., de 45 años, se desplazó con su esposo en el vehículo familiar hasta el aeropuerto de Barajas. Iba a esperar a unos familiares que venían de Buenos Aires (Argentina). El avión aterrizó en la pista de Barajas sobre el mediodía; el termómetro apuntaba alto.

Al ver que no todos cabían en el vehículo familiar, Beatriz y parte de sus familiares recién llegados -una sobrina de 12 años, un bebé y la madre de ambos- decidieron alquilar un taxi.

El taxista frunció el ceño al observar que colocaban las maletas del viaje en el coche familiar y no en el taxi -el transporte de maletas eleva la tarifa a pagar-.

Al emprender la marcha, Beatriz pidió al conductor que pusiese en marcha el aire acondicionado.

-Para un trayecto tan corto no pongo el aire-, asegura Beatriz que contestó, con malos modos y refunfuñanol el taxista.-Oiga, si no le parece bien el trayecto, pare y buscamos otro taxi.

-Este trayecto no le gusta a ningún compañero, señora.., respondió el taxista, siempre según la versión de Beatriz.

Lejos de parar el automóvil, el conductor se enfadó todavía más y pisó fuerte el acelerador. Muy fuerte. "Tomó algunas curvas a 140 kilómetros por hora; quería asustamos, y la verdad es que lo consiguió: yo misma vi el cuentakilómetros. Nos quedamos sin habla. ¡Imagínese la impresión que se llevaron mis parientes nada más pisar Madrid! Teníamos miedo y preferimos no abrir la boca".

Al llegar a la esquina de su casa, ya en el Pinar de Chamartín, Beatriz le dijo que antes de pagarle quería ver a la policía para contarle lo sucedido. Según ella, el taxista se enfureció. "Comenzó a dar voces y decirme toda clase de grosería -como 'Todas las putas me dan el mismo trabajo que tú....'-, tantos insultos y tan fuertes que no se pueden poner en el periódico",

Al ver el tono de la conversación, Beatriz pidió la cuenta, sin esperar a la policía. "Decía que tenía mucha prisa y que no esperaría a nadie, que si quería podía tomar su nombre y la matrícula". Pero la cosa no quedó ahí y volvió a enredarse con la factura.

"El taxímetro marcaba 1.100 pesetas y él me pedía 1.600, y le pedí una explicación. Arreció en los insultos y me arrojó unos papeles [donde figuran las tarifas oficiales]; incluso hizo ademán de pegarme; no lo hizo, pero estuvo a punto".

El taxista ha reconocido, según fuentes jurídicas, que el viaje que efectuó entre el aeropuerto de Barajas y el Pinar de Chamartín el pasado domingo 23 de julio fue azaroso, pero niega haber insultado a sus clientas. Admite que condujo a 120 kilómetros por hora (y no a 140, como dicen sus usuarias) en determinados tramos del trayecto, ya que, según explicó el conductor, era domingo, apenas había tráfico y la circulación lo permitía.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0012, 12 de agosto de 1995.