Los escrúpulos de las ONG
Las ONG de nuestro país no quieren para sus voluntarios ningún tipo de incentivo prosaico, no sea que se corrompan sus almas desinteresadas (véase EL PAÍS, 29 de julio de 1995). Sin embargo, algunas de las ONG más importantes no tienen escrúpulos éticos para usar esclavos en sus humanitarios programas. ¿O acaso creen ustedes que los objetores de conciencia participamos en sus humanitarios programas por amor a la humanidad? No, lo hacemos para no ir a la cárcel. ¿Consideran que llamar esclavitud a la prestación social es exagerado? ¿Acaso no es el nombre adecuado para un trabajo no remunerado que se obliga a hacer mediante el uso de la fuerza? Ciertamente, cuando somos malos se nos castiga con el látigo, sólo nos pueden aumentar hasta dos meses el tiempo de prestación. Y, ciertamente, tenemos algunos derechos, por ejemplo, no se nos puede usar para ocupar un puesto de trabajo, pero cuando nuestros amos tienen una autoridad sin límites y a nosotros se nos puede mandar a la cárcel, nuestros derechos son papel mojado, y así los servicios sociales del Ayuntamiento de Madrid, por ejemplo, pueden impunemente usar objetores de conciencia para sustituir a funcionarios públicos, conserjes, por ejemplo, durante sus vacaciones.La nueva ley para el voluntariado podría ayudar a los futuros objetores a pasar la PSS sin los traumas y pérdidas económicas que sufrimos en la actualidad, ya que quizá se podría elegir el momento más adecuado para hacer la prestación. Y si a las ONG les preocupa que se puedan convertir en una alternativa a la mili y a la cárcel, que se dejen de moralinas hipócritas y no usen objetores de conciencia en sus humanitarios programas, que no nos están haciendo ningún favor.- .
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