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La Pruden se vistió de chulapa

Anabel Alonso inauguró las fiestas de Centro con ademanes castizos y un pregón escrito por otros

San Cayetano, san Lorenzo y la Paloma. A los vecinos de Centro les esperan 10 días de fiesta que comenzaron ayer tarde con mus, el desfile de las majorettes venidas desde Alcalá de Henares y el pregón, plagado de referencias a los santos, de la actriz Anabel Alonso, -La Pruden para los espectadores de la serie Los ladrones van a la oficina.Las bastoneras, que así se llaman al otro lado del charco, marcharon por la carrera de San Francisco sin levantar gran expectación. Apenas un centenar de parroquianos esperó por ellas. La capitana, Vanessa García, de 17 años, marcaba los cambios de malabarismo a toque de silbato. El ocho, el molino y el plato, que se ejecuta girando el bastón en horizontal entre el dedo gordo y el índice.Mientras llegan las autoridades, la banda de Villarejo de Salvanés entretiene al respetable. Allí están cuatro chulapas. Encarnación Masa, de 62 años, ha sido la modistilla de los trajes de dos de ellas. "Un buen vestido lleva mucha tela, el volante al bies, manga de jamón, puntillas y pasacintas, y acompañarse con un buen mantón", asevera. Dos sesentones bien plantados bailan un pasodoble bajo el balcón. Julio Martín y Elena Rivas son famosos en el barrio por su maestría.

En el bar se comenta que Manuel Tejada, el que iba a ser pregonero, quería cobrar 800.000 pesetas y que el alcalde le dijo ni hablar. La edil de Centro, María Antonia Suárez, lo desmiente: "Tenía problemas de agenda". Suárez ha llegado desde la Junta con la comitiva: nueve caballos con sus guardias, cuatro calesas, la banda de Cedillos del Condado (Toledo) y medio centenar de chulapos/as.

Anabel Alonso, bilbaína ella, sale al balcón con un traje de chulapa negro y dos claveles bajo el pañuelo. No ha cobrado: "Es un gran, honor, una muestra de que Madrid es una ciudad incomparable, donde una se siente de aquí nada más llegar", afirma.

"Seré breve, buenas noches y ¡Hala, a divertirse!", suelta a bocajarro. Cuando hace ademán de irse, un millar de voces protestan. Tras la broma, continúa leyendo el pregón, al que dice haber añadido bastantes cosas. A pesar de que lleva en la parte superior el acuse de recibo del fax de la Junta de Centro, Suárez asegura: "Le enviamos unas notas. Se lo pasamos nosotros porque ella no tiene máquina de escribir".

"Madrid es una gran corrala, agitada y febril", lee Anabel. A los vecinos les ha gustado. "Muy maja y muy castiza", sentencia Carlos Girón, de 50 años, limonada en mano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 6 de agosto de 1995